Semanario Cultural

‘Mártir’, ¿otra obra maestra?

Después de varias horas hojeando los suplementos culturales de la semana (la parte concerniente a la narrativa, mayormente), entre novedades y reediciones, entrevistas y conmemoraciones, dándole vueltas a por dónde arrancar un resumen con un asunto atractivo, no siempre la tarea es fácil, lo que arrastra a irse por caminos laterales (o por los cerros de Úbeda) en algunas ocasiones. Y es entonces que te topas con Obama como prescriptor literario, encuentras a Carlos Boyero de modelo de la “vacua crítica impresionista”, o con el escritor católico del ABC del que escribe un poeta, también en ABC, que tiene “la mejor prosa de los últimos cien años”; o lo mismo con una lista de novelas para la historia de un país, España, y otra de candidatos a tomar el relevo del mejor escritor de novelas de espías que fue John Le Carré… Y a la crítica criticándose en su labor en decadencia, que no falte.

Kaveh Akbar en el Centro Skirball de la Universidad de Nueva York (2024/Wikipedia)

Mártir es el título otra novela recomendada por el expresidente Obama. Es la ópera prima de un poeta laureado, Kaveh Akbar, un iraní de 36 años asentado en Estados Unidos desde los tres y que tiene una biografía en la que no faltan notas trágicas por la muerte de la madre en un mediático accidente aéreo, y haber padecido de alcoholismo desde casi la adolescencia. Reseña la novela Rodrigo Fresán en Abc Cultural y escribe, tirando de ironía, que otro año más estamos ante “una/otra primera novela que viene a cambiar para mejor la historia de la literatura de USA (y, por lo tanto, se supone, del mundo) y que ‘ha enamorado’ a Barack Obama (y alguien alguna vez tendrá que explicarme cuál es el valor del juicio en estas lides del expresidente en cuestión que, me parece, tiene la misma validez que pueda tener la mía sobre la densidad/calidad de agujeros negros)”. Y sigue Fresán contando cómo dicha novela también fue finalista del National Book Award, y una de las diez mejores de 2024 según The New York Times, y que, en una fiebre de elogiosas críticas, se la ha llegado a comparar con La conjura de los necios. Y critica este “pasajero estruendo aleluyístico que en algún momento despertaron” otros escritores jóvenes olvidados, a los que también “Obama ha abandonado”. Algo de lo que no deben lamentarse pues pertenecen a un mercado donde “impera más la cultura del libro fenómeno efímero imponiéndose por encima de la del autor fenomenal de largo recorrido”. Es decir, lo que ahora está viviendo Akbar con Mártir, inmediatamente beatificado y enseguida canonizado. Lo que queda por discernir es si Mártir es un milagro –se pregunta Fresán–: “Y no lo es, claro. Es apenas una muy buena novela (…) (con varios epígonos del auto-ficcional donde el gran desafío es vencer en el concurso de quién tiene la pena más grande y más adaptable a serie de Netflix)”. Y concluye la reseña repitiendo, sin abandonar la ironía, que la novela “sería aún mejor si no se proclamara tanto que es una obra maestra única”,  mientras, “por supuesto, Obama ya está buscando, sabiendo que le sobrarán candidatos, otro libro no del que enamorarse sino — no es lo mismo— que lo enamore”.

La angustia existencial de Akbar

De la misma novela, Marta Rebón escribió en un número anterior de La Lectura una reseña donde la calificaba de “divertida, imaginativa, contenidamente poética, catártica (…) Mártir se nutre de la mirada extrañada de quienes fueron desarraigados en su infancia”. Y según la reseñista, también sería un interesante retrato del presente en el que la angustia existencial “no proviene tanto de la dificultad para encontrar un sentido transcendental (…) sino de la certeza de que ese sentido es inaprensible”. 

Esa angustia y la tragedia de perder a su madre es la que llevó a Akbar al alcoholismo, cuyas consecuencias, accidente grave con secuelas incluido, relata en la entrevista que publica Babelia el autor de Mártir. Es una autoficción, no una autobiografía, aclara en la entrevista que firma Iker Seisdedos, un baile “alrededor de la simetría realidad-ficción, sin clavar la bandera en ninguno de los dos lados”. 

Abundancia y descredito del “yoísmo”

Juan Bonilla (Planeta de Libros)

Juan Bonilla, escritor y traductor, Premio Nacional de Narrativa, ha publicado una recopilación de ensayos en los que, entre otros asuntos, se aborda la abundancia de lo que podríamos denominar “yoísmo”, tanto en la narrativa actual como en el columnismo. Ya el título sorprende: Simios apóstoles. Del contenido se dice en la sinopsis que “no es un secreto para nadie que tanto la crítica de literatura y pensamiento como el llamado periodismo cultural están bajo mínimos, en parte por la precarización de los medios, pero también o sobre todo por las evidentes carencias de las plumas que se limitan a ejercer como terminales de propaganda”. Reseña el libro en La Lectura Fernando Palmero y empieza recogiendo esta afirmación del autor: “Los libros son como los espejos. No puede un simio que se asoma a ellos esperar que quien salga reflejado sea un ángel. Tampoco un `selfo´ puede confiar en que la imagen que devuelva el azogue sea la de un poeta, y no la de un `onanista´ que en lugar de versos escribe eslóganes”. Quien se acerque a Simios apóstoles descubrirá al más genial, inteligente y cáustico Bonilla –escribe Palmero–, “testigo de excepción de cómo las páginas de cultura de los periódicos, así como las mesas de novedades han ido deslizándose hacia el resbaladizo fango donde habita el yo más insustancial, cuya principal referencia es Carlos Boyero”, de quien Bonilla escribe que se ha “consagrado inexplicablemente como autoridad sin que se sepa que haya dicho nada inteligente sobre ninguna película” y haya “hecho del yo un hacha y del me gusta o me aburre la cima del enjuiciamiento”.  Epígonos suyos son hoy los autores de muchas columnas de prensa y unas cuantas voluminosas novelas compuestas de retazos de la más trivial cotidianidad en las que sería inane preguntarse si lo que ahí se cuenta viene de la vida o de la literatura. 

Después de leer las reflexiones de Bonilla sobre cultura y literatura se pregunta Palmero en su reseña si “los alatristes de la Academia han reflexionado alguna vez con la hondura y la precisión con la que lo hace Bonilla sobre lo que supone Borges (o al menos el Borges de Bioy) (…), si han explorado las conexiones entre fotografía y poesía en artistas como Chema Madoz; si se han acercado a los arquetipos clásicos de Eurípides y Sófocles; si pueden hablar con la misma familiaridad que él de Unamuno, Cervantes, Nabokov”, y así va citando varios ejemplos más. 

(NOTA: El término “selfo” puede traducirse como “sí mismo”; de la expresión “alatristes de la Academia” saquen cada uno sus propias conclusiones). 

De Prada, ¿el mejor prosista en castellano? 

Juan Manuel de Prada (Planeta Libros)

Afirma Luis Alberto de Cuenca, poeta y crítico literario, que “la obra narrativa de Juan Manuel de Prada se presenta ante el lector como un ramo exquisito de flores del color y el aroma de lo imperecedero”, y que “pertenece al linaje de aquellos narradores decimonónicos que, como Balzac, Dickens y Dostoievski, dibujan unos personajes que transmiten vida como si fuesen reales y se mueven, actúan y respiran como si estuviésemos viéndolos por cámara oculta, desnudos y diáfanos en su verdad, que es la verdad de quien los trajo al mundo”, y, en esta escalada elogiosa, a renglón seguido, nos advierte que “De Prada nos ha regalado una obra maestra sin paliativos, lo cual no quiere decir mucho, puesto que el concepto de obra maestra puede aplicarse a toda la producción literaria de nuestro autor, uno de los prosistas españoles más geniales de los últimos cien años”. Tan elogiosas consideraciones vienen a cuento por la publicación de Cárcel de tinieblas, segunda y última entrega de Mil ojos esconde la noche. De las aventuras y desventuras de Fernando Navales en su periplo por el París de exiliados españoles entre 1941 a 1944, que de eso va la saga, el reseñista destaca unos cuantos momentos que le parecen memorables, para terminar la crítica recordando otra obra del autor, El derecho a soñar, la biografía de Ana María Martínez Sagi sobre la que avisa al lector que se “percibían ya unos síntomas de perfección que ahora, con la publicación de las dos entregas de Mil ojos esconde la noche, se confirman y corroboran. No es de extrañar tratándose de un autor que ha llevado la prosa castellana a un lugar difícilmente superable”. De algún pequeño defecto de la obra, si es que lo hubiere, no advierte el reseñista.

(NOTA: La reseña, publicada en Abc Cultural, viene acompañada con una larga entrevista con el autor, en la que da cuenta de su vocación de escritor, sus convicciones católicas, y otras circunstancias de su oficio, por si es de su interés).

La historia de España en unas cuantas novelas

Jordi Canal (Dolça Catalunya)

Para sostener cómo una novela “puede iluminar más adecuadamente un aspecto pasado que cien documentos” (La saga escrita por De Prada tiene mucho de ficción pero también testimonios sobre personajes reales) nos acercamos en este punto al ensayo Contar España. Una historia contemporánea en doce novelas, en el que su autor, el historiador Jordi Canal presenta “una mirada a los siglos XIX al XXI a partir de la literatura”. Lo cuenta él mismo en el suplemento Abril, y sostiene que, de las historias que cuentan los literatos, “los historiadores pueden sacar enseñanzas, pistas e inspiración, siempre desde el rigor –y el análisis crítico– que implica su oficio y teniendo en cuenta, sobre todo, que las novelas están exclusivamente pensadas para ser leídas, de forma tan simple como grandiosa, como novelas”. Canal ha hecho una selección de 12 novelas en las que ha tratado de combinar las escritas en su tiempo con otras que lo hacen de épocas recientemente pasadas, aquellas que forman parte del canon, con las que tuvieron un gran impacto en su momento, pero que han sido parcialmente olvidadas, y las que responden a planteamientos realistas con las más experimentales.

En la lista que propone el autor cada novela está vinculada “a un tema o a un momento, a la manera de un puzle posible de la historia contemporánea de España”. Así tenemos El 19 de marzo y el 2 de mayo, de Galdós, para ilustrar la guerra de la Independencia; Paz en la guerra, de Unamuno, sobre carlismo y liberalismo; Los pazos de Ulloa, de Pardo Bazán: vida rural y caciquismo; Pequeñeces, del P. Coloma: la persistencia del Antiguo Régimen; Aurora roja, de Baroja, para reflejar el mundo obrero y el anarquismo; Imán, de Sender, para la cuestión africana, y Los cipreses creen en Dios, de Gironella, sobre los años republicanos; Campo francés, de Max Aub (guerra y exilios); Veinte años y un día, de Semprún (franquismo y antifranquismo); Anatomía de un instante, de Cercas (la Transición democrática); Crematorio, de Chirbes (las caras de la modernización), y, por último, Patria, de Aramburu (nacionalismo y terrorismo). 

(RECOMENDACIÓN: ¡Qué oportunidad para a acudir a la biblioteca pública más cercana!)

Una de espías para terminar

De izquierda a derecha, Therry Hayes, Jason Matthews y Charles Cumming

La actualidad internacional se está caldeando entre tambores de guerra y la formación de nuevos bloques enfrentados, un terreno donde la información que el enemigo se guarda es vital. Es tiempo de espías. El director de Cultura/s, Sergio Vila-Sanjuán habla en su columna de esta semana sobre el espacio vacío que dejó con su muerte el escritor John Le Carré. Da una serie de nombres de autores de buenas novelas del género a los que se ha atribuido la etiqueta de “heredero de John Le Carré”, y cita, de los que escriben en inglés, a Therry Hayes, Jason Matthews y Charles Cummings.

Cita también al que seguramente más éxito ha cosechado en los últimos, Daniel Silva, “habitual de las listas de best sellers de The New York Times. Silva escogió para su serie a un espía “de la inteligencia israelí, Gabriel Allon, y se le reconoce su capacidad de urdir tramas. Pero frente al distanciamiento crítico de John Le Carré respecto a los servicios británicos MI5 y MI6 –matiza bien Vila-Sanjuan–, Silva se muestra desacomplejadamente favorable a `la Oficina` (el servicio israelí) “y uno se pregunta qué debe preparar este novelista, siempre ligado a la actualidad, en un momento de prestigio tan bajo para el Mossad, que no pudo prever la matanza de Hamas en el 2023, y también para el sionismo, tras la muy desproporcionada reacción sobre Gaza”.

Así que Silva queda descartado. 

David McCloskey (Penguin Libros)

Otro posible heredero de Le Carré podría ser David McCloskey, un ex-agente de la CIA que estuvo destinado en Siria. En España se publicó el pasado año de este autor Estación Damasco, una intriga ambientada en el inicio de la guerra civil en este país de Oriente Medio, novela que pasó sin pena ni gloria. Ahora regresa con Moscú X, una narración con la guerra de Ucrania de fondo y un “sofisticado plan para generar el caos entre los hombres de confianza de Putin y debilitar la estructura de poder ruso”. 

Termina el articulista afirmando de la nueva novela que, con “información muy plausible sobre las claves del despotismo y la corrupción en la Rusia contemporánea, McCloskey pasa con nota alta su segunda prueba, y habrá que esperar con atención las siguientes”. Habrá que verlo, o, mejor dicho, leerlo. No es tarea fácil elevarse al trono que ocupaba Le Carré para los amantes de este género, muy frecuentado por varios vecinos del Patio.

(NOTA: Sin ánimo de elevarlo a dicho trono, hemos echado en falta entre los autores citados en dicho artículo a Mick Herron, autor de la saga de espías fracasados de la Casa de la Ciénaga, esos “caballos lentos” con los que tanto hemos disfrutado.) 

                                                                                                                             E. Huilson

3 comentarios en «‘Mártir’, ¿otra obra maestra?»

  • Tomo nota.
    Lo de Bonilla y Boyero, alguien tenía que decirlo. Al cínico y soberbio de Prada, meapilas oficial, no pienso leerlo. Y lo del iraní recomendado por Obama ya veremos.
    Contar España… de Jordi Canal, apetece, aunque creo que es imposible…
    Salud!

    Respuesta
  • Qué interesante poder leer la historia a través de las novelas. Una lista a guardar.

    Eugeni.

    Respuesta
  • No sé porqué, uno tiene la impresión de que a Fresan no le cae muy bien Obama.
    Podría ser?
    Y a Bonilla no le ocurrirá lo mismo con Boyero?
    Solo son preguntas, leves sospechas, sin respuesta.

    Respuesta

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