Los poemas del patio

El último brindis

Hip, Hip, Hurrah!, obra del pintor danonoruego Peder Severin Krøyer (1851-1909) (F: Hossein Sehatlou)

Lo queramos o no 
Solo tenemos tres alternativas: 
El ayer, el presente y el mañana. 

Y ni siquiera tres 
Porque como dice el filósofo 
El ayer es ayer 
Nos pertenece solo en el recuerdo: 
A la rosa que ya se deshojó 
No se le puede sacar otro pétalo. 

Las cartas por jugar 
Son solamente dos: 
El presente y el día de mañana. 

Y ni siquiera dos, 
Porque es un hecho bien establecido 
Que el presente no existe 
Sino en la medida en que se hace pasado 
Y ya pasó…, 
                    como la juventud. 

En resumidas cuentas  
Sólo nos va quedando el mañana: 
Yo levanto mi copa 
Por ese día que no llega nunca, 
Pero que es lo único 
De lo que realmente disponemos. 

Nicanor Parra

Brindis con Parra y rezo a Dios
Ya dejamos en este Patio nota de Parra con su Epitafio, uno de los poemas del poeta que se declaró antipoeta. Defendió para su poesía un hablar comunal, colectivo, “despoetizando” la vida por medio de una sabiduría mundana. La suya es deliberadamente coloquial y provocativa con las instituciones, tradiciones e ideologías políticas, religiosas y estéticas del siglo XX. Si no, busquen su poema Padre Nuestro, cuya primera estrofa reza así (qué bien le viene aquí el verbo reza, y también verbo por lo del “Verbo hecho carne”): Padre nuestro que estás en el cielo/ lleno de toda clase de problemas/ con el ceño fruncido/ como si fueras un hombre vulgar y corriente/ no pienses más en nosotros.

De su objetivo poético dejó dicho: “Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne hasta que vine y me instalé en mi montaña rusa. Suban si les parece. Claro que no respondo si bajan echando sangre por boca y narices”.

Y bajo tal premisa escribió su obra. “Primer requisito de una obra maestra: pasar inadvertida”, dijo Roberto Bolaño de la obra de Parra, y lanzó este reto: “El que sea valiente que siga a Parra. Sólo los jóvenes son valientes, sólo los jóvenes tienen el espíritu puro entre los puros. Pero Parra no escribe una poesía juvenil. Parra no escribe sobre la pureza. Sobre el dolor y la soledad sí que escribe; sobre los desafíos inútiles y necesarios; sobre las palabras condenadas a disgregarse, así como también la tribu está condenada a disgregarse. Parra escribe como si al día siguiente fuera a ser electrocutado”.

¿Qué más añadir por nuestra parte si ya habló Bolaño? Nada, limitémonos a levantar la copa por ese día que no llega nunca pero es el único del que disponemos. Y tras brindar, terminemos el Padre nuestro de Parra con su consejo a Dios:
Sinceramente: no sufras más por nosotros
Tienes que darte cuenta
de que los dioses no son infalibles
Y que nosotros perdonamos todo.

Amén.

                                                                                                                        A.S.

2 comentarios en «El último brindis»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *