La voz humana

La piedra y la estrella no nos imponen su música,
las flores callan, las cosas parece que oculten algo.
Los animales niegan en sí por nuestra causa
la armonía de la inocencia y el misterio.
El viento tiene siempre el pudor de una simple señal
y lo que es el canto lo saben sólo los pájaros enmudecidos
a los que el día de Nochebuena echaste una gavilla sin trillar.
Les basta existir y eso es inexpresable. Pero nosotros,
nosotros sentimos miedo y no sólo en la oscuridad,
sino que incluso en la fecunda luz
no vemos a nuestro prójimo
y aterrados hasta un conjuro violento
gritamos: ¿Estás ahí? ¡Habla!
Vladimir Holan
Desde la oscuridad de noche
El poeta praguense Vladimir Holan, “en medio de la soledad de la noche”, indagó sobre la existencia humana y el dolor, y sobre la palabra precisa para expresarlo. Noche a la que se retiró por voluntad propia cuando el Partido Comunista, al que estaba afiliado, le acusó de formar parte de un “formalismo decadente” y de no servir, con sus versos, a la causa proletaria. Corría el año 1948; durante quince años sus obras no se publicarán, quedando excluido de la vida cultural del país. A la vez, su encierro nocturno, lo convierte en mito, y le hace ser conocido como el “Ángel Negro”. Fue su compatriota y también poeta Jaroslav Seifert, futuro premio Nobel, quien así le apodó. Lo mencionó durante la ceremonia de entrega del premio afirmando que era “el mejor poeta checo” de su siglo.
En España su obra es conocida gracias a la escritora Clara Janés, que además de traducir su obra, mantuvo una buena amistad con el poeta.
A.S.

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