Himno planetario

Ya ha aparecido por este rincón del Patio el compositor Gustav Holst y su suite sinfónica Los Planetas, compuesta en 1917. A todo lo bueno hay que sacarle el máximo rendimiento posible.

Cecil Spring fue un diplomático británico acreditado en distintas embajadas. En 1912 llegó hasta la de los Estados Unidos, representando al gobierno de Su Majestad. Pronto estrechó amistad con el presidente Woodrow Wilson. Se deshizo de su supuesta neutralidad que, como diplomático, estaba obligado y se adhirió rápidamente a las tesis norteamericanas sobre la necesidad de participar en la I Guerra Mundial, contienda en la que también combatía Gran Bretaña para domeñar al Imperio germánico.
En 1918 escribió un poema titulado Urbis Dei (La ciudad de Dios) en el que ensalzaba la lealtad de los cristianos, quienes debían repartir su devoción durante su existencia tanto a la tierra como al cielo. Se trataba de un texto eminentemente patriótico, compuesto en memoria de los caídos en la contienda y su posterior redención si habían seguido una vida dedicada a Dios.

A Holst le gustaron los versos y, atendiendo a sugerencias de familiares y amigos, además de a su recalcitrante patriotismo, decidió ponerle música a las palabras tan bonitas y sentidas de Spring. Y retomó la partitura de Los Planetas, fijándose en uno de ellos: Júpiter. La fuerza, la singularidad de la orquestación y el carácter jubiloso y optimista que desgranaban sus notas eran los ingredientes ideales para musicar aquellos sentimientos que el poeta diplomático había querido mostrar.
Adaptó la partitura para que cupieran los dos últimos versos, que eran muy largos, y de su mano salió, en 1921, la melodía Thaxted, título que homenajeaba a la ciudad británica donde el músico pasaba largas temporadas.
Pero su aportación a esta nueva versión de su partitura original no acabó ahí. En 1926, el compositor británico Ralph Vaughan Williams decidió incluirla en el himno patriótico I Vow ToThee My Country. Y Holst tuvo que volver a adaptar el pentagrama. Como resultado, uno de los himnos más utilizados y populares en el Reino Unido que ensalza el patriotismo británico.

Comenzó a utilizarse por primera vez en 1926 para conmemorar el Día de Recuerdo en toda la Comunidad de Naciones que componían el Imperio Británico. Ese día se honra la memoria de militares y civiles muertos en actos de guerra. Pero no sólo para ensalzar las hazañas bélicas. El himno se utilizó en el funeral de Winston Churchill en 1965. Diana de Gales pidió que se interpretara en su boda con el Príncipe Carlos en 1981, alegando que la canción había sido una de sus favoritas desde la escuela. No sabía ella que, dieciséis años después, en 1997, I Vow To Thee My Country volvería a sonar en su honor, con motivo del funeral de la Princesa de Gales. El himno es tan popular en todo el Reino Unido que las más ilustres personalidades piden que se interprete en sus exequias como demostración de despedida con el deber cumplido, muestra de su patriotismo y amor por su país. Ese fue el caso de la ex primera ministra británica, la baronesa Margaret Thatcher, en cuya despedida también se pudo escuchar Te prometo, patria mía que es, más o menos, el título en castellano de este himno planetario.
Gabriel Sánchez
Festival of Remembrance 2020 en The Royal Albert Hall. El cantante canadiense de origen iraní Ramin Karimloo canta I Vow To Thee My Country:

Impactante!