Artistas

Sonia Navarro lleva las labores del hogar a la categoría de arte

Rojo, collage de fieltro cosido, de Sonia Navarro

El hilo, la tela, el fieltro, el esparto. También la madera, el hierro, el acrílico, la fotografía, la pintura, la escultura y el papel. Y sus manos. Esos son los materiales con los que trabaja la artista Sonia Navarro (Puerto Lumbreras, 1975), cuyas obras se exponen en la Sala Alcalá 31 de Madrid hasta el 6 de julio de 2025.

El hilo es, valga la redundancia, el hilo conductor de su carrera artística. La costura, esa tarea casi invisible y poco reconocida que realizaban sus abuelas y tías en una habitación de la casa marcó su infancia en aquel pueblo a caballo entre Murcia y Almería. Aprendió a coser de la mano de sus abuelas. Tenía “buena mano”, como ellas, pero son ya otros tiempos y Sonia estudia Bellas Artes en Granada.

La tradición y el arte

Palmete es la obra que preside la exposición

A partir de ahí, sus proyectos empiezan a encaminarse bajo unos parámetros concretos: el papel social de la mujer, la tradición de los oficios femeninos y, justo por ello, la jerarquía entre géneros relacionada con el trabajo doméstico de las mujeres y su inmovilidad, la elevación a la categoría de arte del material textil de desecho. Y buscan provocar emociones. “Reflexiono -explica en la exposición- sobre la constante lucha de las mujeres contra las convenciones establecidas”.

Sus puntadas artísticas la llevan a Madrid, donde realiza varios proyectos seleccionados por la Casa Encendida, a París, en 2006, con una beca de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura y a Roma en 2011 con otra beca de la Real Academia de España que otorga el Ministerio de Asuntos Exteriores. Participa en exposiciones colectivas, exposiciones individuales, y desde el año 2000 participa en la Feria de ARCO con la galería T20. En 2023 obtiene el Premio BMW de Pintura con la obra Redes 1. Son algunos datos de su currículo.

Fronteras y Territorios

Otra de las obras expuestas realizadas con madera e hilo cosido sobre tela

Varias instituciones como el Ministerio de Trabajo o el de Cultura, universidades como la Rey Juan Carlos de Madrid y fundaciones como Cajamurcia o Feval Extremadura tienen obras suyas colgada en sus paredes. El Museo Nacional de Arte Reina Sofía adquirió una de sus obras, Vida cotidiana, en 2024.

El medio centenar de obras que se pueden ver ahora en la Sala Alcalá 31 bajo el título Fronteras y Territorios comprenden trabajos de los últimos 25 años e incluyen instalaciones, collages, fotografías, esculturas y dibujos realizados con materiales naturales como el esparto y las telas.

El esparto, a la pared

Una de las enormes obras de Sonia Navarro, expuesta en la Sala Alcalá 31, realizada con esparto

Trabaja con las bordadoras de Lorca incorporando las técnicas artesanales a su obra y también con los esparteros de la comarca. El esparto, tan presente en esa zona murciana donde creció, forma una parte importante de sus obras. “Comencé a trabajar con el esparto hace quince años”, explica la artista. “Quería hacer una pieza de esparto, un material muy unido al territorio de mi infancia y que evita la desertización de la zona. Al crear estas formas modelando los pliegues y elevarlas a la pared, el esparto adquiere otra dimensión, otra connotación y otra relevancia”. Damos fe de ello.

Plaza Mayor, fotografía, costura y fieltro

Resulta bastante impresionante, al menos para los que hemos huido de la costura y las manualidades femeninas, observar estas obras donde se presenta aquel trabajo destinado a las mujeres, pero a lo bestia, convertidos en tapices de gran fuerza visual. Una muestra que te hace pensar en aquellas mujeres, fuertes y creativas sin saberlo, que no salieron de su casa. La verdad, deslumbra el trabajo de Sonia Navarro. No hay mejor definición de su obra que la que hace la propia artista: “pinto con los tejidos y dibujo con el hilo”.

Vida cotidiana, serie IV, III y V. La número I fue adquirida por el Ministerio de Cultura en ARCO 2024

Nota al margen: una apuesta por las mujeres artistas

Sobre las obras adquiridas en los últimos años por el Museo Reina Sofía en ARCO, como la de Sonia Navarro, observamos, y nos alegramos, una tendencia del Museo por sumar a su colección un número muy superior de obras de mujeres que de hombres. No entramos a valorar si debido al propio merecimiento o a cierta presión de la reivindicación feminista. Sea como fuere, los datos de las compras de obras de ARCO por parte del Ministerio de Cultura en los últimos años son significativos; arrojan el siguiente balance: en 2020 se compran obras de trece artistas, siete son mujeres. En 2021, obras de catorce artistas, de nuevo siete mujeres. En 2022, obras de 15 artistas, ocho son mujeres. En 2023, obras de 18 artistas, 12 mujeres. En 2024, obras de 22 artistas, 17 de ellas mujeres. Y este mismo año, 2025, el Ministerio ha adquirido hasta 26 obras de 19 artistas, 14 de ellos mujeres. Son datos que pueden llamar la atención, como lo es la composición de la Real Academia de Bellas Artes, formada por 58 académicos, de los que 45 son hombres y 13, mujeres.

Sea tendencia u objetividad, la proporción del 73,7% a favor de artistas mujeres en las adquisiciones del Ministerio me recuerda la divertidísima serie Bellas (Malas) Artes, que en dos temporadas disecciona con gran precisión, soltura y creatividad, el mundo del arte contemporáneo y la vida en uno de sus museos. Si tenemos en cuenta que su creador y guionista es el argentino Andrés Duprat, se entiende mejor el éxito que ha tenido la serie. Duprat es arquitecto, comisario de arte y guionista. Y de esto debe de entender un poco.

Texto y fotos: Ana Amador

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