Los poemas del patio

El mar

Entre olas (1898), obra del pintor armenio Iván Aivazovski (1817-1900), uno de los mejores artistas de marinas de la historia

¿Qué es en definitiva el mar? 
¿por qué seduce? ¿por qué tienta?  
suele invadirnos como un dogma 
y nos obliga a ser orilla 

nadar es una forma de abrazarlo 
de pedirle otra vez revelaciones 
pero los golpes de agua no son magia
hay olas tenebrosas que anegan la osadía 
y neblinas que todo lo confunden 
 
el mar es una alianza o un sarcófago 
del infinito trae mensajes ilegibles 
y estampas ignoradas del abismo 
transmite a veces una turbadora 
tensa y elemental melancolía 

el mar no se avergüenza de sus náufragos 
carece totalmente de conciencia 
y sin embargo atrae tienta llama 
lame los territorios del suicida 
y cuenta historias de final oscuro 

¿qué es en definitiva el mar? 
¿por qué fascina? ¿por qué tienta? 
es menos que un azar / una zozobra / 
un argumento contra dios / seduce 
por ser tan extranjero y tan nosotros 
tan hecho a la medida 
de nuestra sinrazón y nuestro olvido 

es probable que nunca haya respuesta 
pero igual seguiremos preguntando 
¿qué es por ventura el mar? 
¿por qué fascina el mar? ¿qué significa 
ese enigma que queda 
más acá y más allá del horizonte? 

Mario Benedetti


Ante ese mismo mar de todos los veranos
Si acaso vuelves estos días al mar por vacaciones y te paras, como sueles hacer, a observar sus múltiples caras; si te asaltan pensamientos distintos sobre la naturaleza de su carácter fascinante, tan amable a veces y tan temible en tenebrosos instantes, a la vez cuna placentera que abismo ignoto; entonces, recuerda que el mar es también símbolo, pues su visión nos da noticia del tiempo, o, mejor, de la experiencia misma de la vida a través del tiempo, pues, como tú, es mutable e inestable, aunque también constante y repetitivo. Recuerda que una ola no es siempre la misma ola. No, no conseguirás abarcar el significado total del mar cuando lo mires. Él ya estaba ahí antes de ser soñado, de ser observado. Dejó escrito Borges:
Antes que el sueño (o el terror) tejiera
mitologías y cosmogonías,
antes que el tiempo se acuñara en días,
el mar, el siempre mar, ya estaba y era.

Por el poema de Benedetti también sabes ahora que el mar no se avergüenza de sus náufragos/carece totalmente de conciencia. No lo olvides cuando presencies el ocaso y te rindas fascinado por su mansa luz, pues, ahora lo sabes, oculta asimismo la siniestra puerta de un abismo ignoto.

                                                                                                                     A.S.

Un comentario en «El mar»

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