Los poemas del patio

El mundo estaba en calma y la casa en silencio

Woman reading, obra del pintor estadounidense Gari Melchers (1860-1932)

El mundo estaba en calma y la casa en silencio. 
El lector convirtiose en el libro; y la noche 

de verano era como la conciencia del libro. 
El mundo estaba en calma y la casa en silencio. 

Se decían palabras, tal si no hubiese libro, 
pero sobre la página se inclinaba el lector, 

deseaba inclinarse, aun deseaba ser 
el sabio para quien su libro es realidad, para quien 

esa noche era como pensamiento perfecto. 
La casa debía estar en silencio, y lo estaba.

La quietud era parte del sentido, era parte 
de la mente, el acceso a la perfecta página. 

Y el mundo estaba en calma. La verdad en un mundo 
en calma, en que no existe otro sentido, él mismo 

en calma, él mismo es el verano y es la noche, 
el lector que se inclina y lee hasta tarde. 

Wallace Stevens

La oración laica de Stevens
Si leemos con atención, sin prisa, este breve poema de Wallace Stevens, demorándonos en entender el encadenamiento de significados, sentiremos al final cómo el poeta consigue encantarnos sin, al tiempo, habernos revelado la idea que en él subyace. Stevens creía que muchas veces el poema era una mera combinación de palabras que crean una atmósfera produciendo una especie de encantamiento. De ahí que se le haya considerado un poeta hermético, aunque con palabras nítidas, sencillas, y descripciones luminosas.
«Cuando se ha abandonado toda fe en Dios, la poesía es ese principio vital que ocupa su lugar como redentora de vida», decía, y se debate entre la experiencia intelectual y la experiencia sensible.
Por eso hemos querido denominarla “oración laica”, porque en ese encadenamiento de sentidos en el que asistimos a cómo “el lector se hace libro” y la noche cálida de verano se convierte en su conciencia, y las palabras se dicen “tal si no hubiera libro”, revelándose un mundo en calma, ese mundo que es el único sentido pues es el verano y la noche, y ante el que el lector se inclina y lee hasta tarde… resuena en nuestro interior como un rezo antiguo.

A.S.

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