Hilma Af Klint, la madre del arte abstracto
Últimos días para ver su obra en el Guggenheim de Bilbao

Quedan tan solo unos días -hasta el próximo domingo 2 de febrero- para poder contemplar la obra de la pintora sueca Hilma Af Klint en el Museo Guggenheim de Bilbao, una oportunidad para conocer la trayectoria artística de una mujer que se adelantó al arte abstracto sin saberlo. Aprovechando el paso de su obra por España, repasamos los hitos más destacados de su vida y huella artística.
Decíamos que se adelantó al arte abstracto porque, allá por 1908, cuando el escritor Rudolf Steiner, padre del pensamiento antroposófico, vio aquellos enormes cuadros de colores planos y tonos pastel, llenos de círculos, triángulos, líneas y espirales, se quedó petrificado y aseguró que la sociedad no estaba preparada para contemplar semejante obra, recomendando a la pintora que no la mostrase, por lo menos, hasta pasados 50 años de su muerte. Y Hilma, que entonces tenía 46 años y había abrazado el espiritismo y la antroposofía (sistema que postula la existencia de un mundo espiritual objetivo), le tomó la palabra, aunque redujo ese tiempo a 20 años. Los suficientes para que el arte abstracto se conociera ya en el mundo con otros “padres”: Kandinsky, Mondrian y Malévich. Pero tuvo una “madre”, y esa fue Hilma.

Hilma nació en 1862 en una familia intelectual y adinerada que reconoció pronto su vocación artística. Matriculada en la Real Academia de las Artes de Estocolmo, destacó rápidamente y el propio centro le facilitó un piso-estudio para que continuara su proyecto artístico que, en aquel momento, se decantaba por el naturalismo.
La repentina muerte, a causa de la gripe, de su hermana pequeña de diez años afectó de forma obsesiva a la joven Hilma que trató de encontrar respuestas más allá de la ciencia y lo visible y empezó a frecuentar círculos de creencias alternativas como el espiritismo. Es en esta época cuando funda con cuatro amigas el grupo de Las Cinco (De Fem). Se reúnen en sesiones donde practican la meditación y el espiritismo, además de la escritura y el dibujo automático, y escuchan voces. Reciben así “una llamada para decorar el templo”. Las cuatro amigas de Hilma se retiran de semejante petición, pero Af Klint acepta el encargo y comienza su serie “Las pinturas del templo”.
En un período de seis años, de 1906 a 1912, pinta un total de 193 cuadros donde plasma, sin dibujos preliminares y con trazos rápidos, sus emociones y todo ese mundo invisible que había reconocido en las sesiones de espiritismo. Es en esa época cuando conoce a Rudolf Steiner, persona reconocida y famosa en aquel momento, escritor, esotérico, arquitecto, filósofo, y como ya dijimos, padre de la antroposofía, hoy considerada una pseudociencia. Hilma se siente muy identificada con esta corriente.
Deja de pintar en 1917 y dedica dos años de su vida a, precisamente, investigar y estudiar su propia obra, tratando de entender y explicar lo que ha hecho hasta el momento. No es una tarea fácil. Decenas de cuadernos y un libro de casi dos mil páginas dan fe de ello. Como explica muy bien Art Slice, “el interés de Hilma por lo oculto, la ciencia, la religión, la clarividencia y la meditación la llevarían a encontrar los hilos conductores entre la representación y la abstracción”.



Cuando fallece en 1944 y deja todo su legado a su sobrino Erik Af Klint, ya había hecho testamento pidiendo expresamente que no se diera a conocer su obra hasta 20 años después de su muerte. Según cuenta National Geographic, cuando Erik abre los enormes baúles en 1964, encuentra 1.300 cuadros, 124 libretas con anotaciones de su obra y 26.000 páginas escritas a máquina.



Habría que esperar todavía unos años, hasta 1986, para ver su primera exposición retrospectiva. Fue en Los Ángeles. En España, en 2014, una muestra de su obra pudo verse en el Museo Picasso de Málaga. En 2018 el Guggenheim de Nueva York celebró una extensa muestra que levantó pasiones y fue la exposición más visitada en la historia de ese emblemático museo hasta ese momento. Tardó en llegar, pero su obra permanece.
Ana Amador

Gracias Ana, para mí un descubrimiento
Muy interesante la obra de esta pintora, desconocida hasta hoy.