Estopa – Destrangis (2001)

Portada Destrangis: Estopa

Nadie se esperaba en 1999 que dos hermanos catalanes –de parque y guitarra, peta en mano– fueran a revolucionar el panorama de la música en España pero cuando salió el primer disco de Estopa vendió dos millones de ejemplares y se convirtieron en uno de los grupos más cantados del país de la noche a la mañana. La presión que debieron sentir entonces los Muñoz a la hora de encarar su segundo disco, que salió dos años después, tuvo que ser enorme.

Las canciones que componen ‘Destrangis’ están cortadas por el mismo patrón que las del debut, pero la aproximación por parte del productor y arreglista Sergio Castillo es distinta. Mientras que en el primer disco la producción se limita a dar potencia a las canciones de la banda, en este trabajo hay una mayor búsqueda de registros, un abanico más amplio de estilos y un mayor atrevimiento a la hora de incluir arreglos de sintetizadores y piano. Es quizás esta puesta a prueba de la banda en distintas formas musicales la que haga este segundo disco algo más difuso a primera vista, poniendo a la máquina de canciones que era Estopa contra las cuerdas de la industria musical y sus necesidades. Aún así (o gracias a ello) vendieron el mismo número de copias que del primero.

Nasío pa la alegría

Las dos primeras canciones del álbum, estratégicamente posicionadas, son las más parecidas a lo que venía haciendo Estopa hasta la fecha. Rumba con tintes rockeros sin mucha complicación en la estructura y con los estribillos bien definidos. Sin embargo, la introducción del tercer tema –“Destrangis in the Night”– bien podría haberla hecho Phil Collins y es donde comienza la experimentación estilística. En el siguiente track hay una sección de reggae, un estribillo con un arreglo de sintetizador que hace la función de la guitarra con palm-mute que caracterizaba los arreglos del rock del primer disco y las clásicas estrofas rumberas. En ‘Destrangis’ hay un mayor acercamiento al pop y a los estilos que lo colindan, lo cual hace que, en combinación con la explosividad de las composiciones de los catalanes, surjan canciones eclécticas e interesantísimas como “Vuelvo a las Andadas” o “Ke Pasa!?”.

En cuanto a las letras se refiere, es inevitable traer a colación a Robe Iniesta, cuya influencia ya desde el primer trabajo de la banda es indiscutible. La cotidianeidad, la jerga de barrio y la poesía urbana que caracteriza las canciones de Estopa bebe más de Extremoduro que de Sabina, a pesar de que le nombren en la penúltima canción del disco, una píldora de un minuto y medio a modo de epílogo. El disco termina con una canción inédita en directo, pero la última canción del disco, conceptualmente, es la penúltima: una sencilla confesión de alguien que escribe canciones.

Vino Tinto

Hace 20 años, Estopa se jugaba su credibilidad y ponían a prueba su durabilidad en una industria cada vez más leonina. No nos olvidemos de que en 2001 apareció la primera edición de Operación Triunfo y Napster llevaba un año ya haciendo de las suyas. Era un mercado al que le quedaba una bala y que muy pronto iba a entrar en decadencia, no se podían dar pasos en falso. Lo que Estopa consiguió es confiar en su fórmula de hacer canciones a la vez que demostrar que era capaz de adaptarse a casi cualquier género. Y se consolidaron.

Cabe mencionar la portada, en la que los dos hermanos salen corriendo, como para escaparse por el lado izquierdo de la carátula, y un “cerdo de Osborne” de carretera descansa sobre un campo de secano, amenazante. Mientras que en el primer disco aparecían cruzando una paso de cebra, a lo Beatles en Abbey Road y con un filtro psicodélico digno del Paint, aquí salían huyendo de un cochino-anuncio en un paisaje costumbrista. Yo creo que el mensaje está bastante claro.

GUILLERMO S.A.

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