Los poemas del patio

Epitafio

Vieja ventana, obra del pintor chileno nacido en Montesquiu (Barcelona) José Balmes

De estatura mediana, 
Con una voz ni delgada ni gruesa, 
Hijo mayor de profesor primario 
Y de tía modista de trastienda; 
Flaco de nacimiento 
Aunque devoto de la buena mesa; 
De mejillas escuálidas 
Y de más bien abundantes orejas; 
Con un rostro cuadrado 
En que los ojos se abren apenas 
Y una nariz de boxeador mulato 
Baja a la boca de ídolo azteca 
-Todo esto bailado 
Por una luz entre irónica y pérfida- 
Ni muy listo ni tonto de remate 
Fui lo que fui: una mezcla 
De vinagre y de aceite de comer 
¡Un embutido de ángel y bestia! 

                                 Nicanor Parra

El anti-poeta Parra
El poeta chileno Nicanor Parra murió en 2018, a los 103 años. Fue candidato al Nobel en varias ocasiones y Premio Cervantes en 2011. Su relación con su compatriota, y también poeta, Pablo Neruda fue cortés, ambos se respetaban. Pero si Neruda representaba La Poesía en su época, Parra lo era de La Antipoesía, también en mayúsculas, de la que fue fundador, y que principalmente consistía en llevar lo cotidiano al territorio ocupado por lo solemne, lo palpable frente a lo sublime, lo claro frente a lo hermético. Y cargar lo versos de humor, o de ironía. Un buen ejemplo es este Epitafio que se escribió para sí. Del epitafio dice el diccionario de la Rae: “Inscripción que se pone, o se supone puesta, sobre un sepulcro o en la lápida o lámina colocada junto al enterramiento”.
Pero el epitafio lleva también implícito como objetivo destacar las características positivas, generalmente morales, de los difuntos. Y aquí es donde el “antipoema” de Parra rompe la tradición. Comienza con un distanciamiento desde la tercera persona del singular para, hacia el final del poema, irrumpir desde la primera persona de singular: «Fui lo que fui». Y si ya es paradójico que el muerto hable de sí mismo, más lo es que en vez de ensalzar sus logros morales nos cuente su afición a comer bien y se describa con rasgos un tanto ridículos. Desde la ironía, llega a mostrarse, con tono descreído, tan vulgar que sorprende al lector. Es un epitafio invertido y a la vez una denuncia de esa figura/tradición que considera convencional y poco sincera, con la que se ensalzan muchos falsos valores… y obsoletas aspiraciones a una eterna admiración.
Parra fue un poeta influyente en generaciones posteriores. Roberto Bolaño llegó a decir que era el mejor poeta en español en su época. Un título que habría recibido con escepticismo a la luz de la irónica sentencia que dejó escrita en tres versos:

Los cuatro grandes poetas de Chile
son tres:
Alonso de Ercilla y Rubén Darío.

A.S.

2 comentarios en «Epitafio»

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