Los poemas del patio

Credo pedagógico

Escuela rural, obra del pintor ruso Nikolay Petrovich Bogdanov-Belsky (1868-1945)

La lucidez del maestro
sin la amistad del discípulo
forja un vínculo funesto
y, siendo honestos, ridículo.
¡Zaratustro! ¡Duermeaulas!
¡Rompesueños! ¡Vendecimas!
Con qué cruel gusto examinas
a pájaros en sus jaulas…
Profesores de la Tierra,
enseñémosle a ese necio
cómo ganarse el silencio
sin recurrir a la guerra.

La vida es un escenario,
hay que ponerle pasión,
lo demás es secundario,
–vuela en papel un avión–.
Los alumnos no son tontos,
saben que estás al timón,
si no hay mapa del tesoro,
el motín es buena opción.
Por eso el teatro es útil,
y mantener la emoción,
para tenerlos en vilo
hasta el fin de la función.

A base de ser tu mismo
y cumplir con el ejemplo,
los niños irán detrás:
tu clase no será un templo,
pero, al menos, no tendrás
montá la de dios es cristo.

Guillermo Sánchez Amador

Un comentario en «Credo pedagógico»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *