La voz más alta, bajo los escombros

Su pasión era el béisbol. Y para ello comenzó a prepararse desde muy niño. Pero un accidente frustró su carrera deportiva. A los quince años fue atropellado por un coche. Su pierna izquierda quedó gravemente dañada. Tardó dos años en volver a andar. Adiós a su verdadera pasión, pero bienvenida otra: la música.
Roberto Antonio Pérez Herrera comenzó a estudiar música en el conservatorio de Santo Domingo, en la República Dominicana. Su abuela, viendo las dotes artísticas del joven Roberto, decidió que ese nombre era muy largo para ser exhibido en carteles, murales, neones de los grandes teatros y decidió apocoparlo. Se llamaría Rubby Pérez, así de sencillo.
Y el joven Rubby comenzó su carrera artística en orquestas de medio pelo, cantando y tocando la guitarra aquí y allá, hasta que recaló en una de las grandes orquestas, especializadas en merengue, el baile típico dominicano, la orquesta de Wilfrido Vargas. Corría el año 1984 y éxitos como El africano o Volveré, le popularizaron. Tan famoso se hizo que decidió emprender el vuelo en solitario y, a partir de 1987, Rubby comenzó a presentarse como solista. Mayor éxito todavía. Los fans, la prensa especializada y las empresas discográficas le bautizaron con un apelativo que llevaría con honra hasta el final: la voz más alta del merengue.

Jet Set era el local de moda en Santo Domingo. El recinto, abierto en 1973 como cine, fue reconvertido en sala de fiestas a partir de 1994. Una pista de baile capaz de albergar a 1.000 bailarines, butacas y plateas donde podían contemplar el espectáculo más de 700 personas. Se servían cenas, copas… Algo así como el Cotton Club dominicano, especializado en merengue.
En el año 2023, el local sufrió un incendio, provocado por uno de los generadores de electricidad. Nada importante, dijeron los técnicos y los bomberos. Sólo ha sido un susto que no va a ir a mayores. Y la sala de baile siguió con sus espectáculos.
Los lunes de merengue
Una iniciativa, idea del dueño del local, Antonio Espaillat puso Jet Set más de moda, aún: Los lunes de merengue. El primer día de la semana, los más reputados músicos especializados en este ritmo ofrecían recitales que atraían a buen número de dominicanos y a turistas. El lunes 8 de abril de 2025, el invitado a Los lunes de merengue era, nada más y nada menos, que Rubby Pérez.
¿Quién era capaz de perderse la actuación de la voz más alta del merengue? Esa noche, Jet Set acogió a diputados, senadores, familiares de ministros, altos cargos de la administración dominicana, gobernadores de provincia, músicos, deportistas de élite… Todos en las primeras filas para presenciar el espectáculo que ofrecía el cantante más famoso e internacional de la República Dominicana.
Y la actuación comenzó y el público deliraba con las letras y el ritmo del merengue. A la hora de haber comenzado el espectáculo, el techo del escenario se vino abajo y la sala se derrumbó como un castillo de naipes. Se contabilizaron más de 230 muertos, muchos de ellos nombres ilustres que habían acudido a escuchar a Rubby. El cuerpo del cantante no apareció hasta el día siguiente entre los escombros.
El accidente conmocionó –aún sigue la conmoción, siete meses después del desastre- a todo el país. Reconocidos políticos, altos cargos de la administración, familiares de ministros y gobernadores, deportistas, se encontraban entre las víctimas mortales, incluido la voz más alta.
El incendio de 2023 había dejado secuelas en el edificio. Las columnas quedaron dañadas y no pudieron soportar más de dos años el peso de toda una estructura. A día de hoy, todavía quedan muchas dudas por aclarar y preguntas sin respuesta. Porque el pueblo dominicano tiene muy arraigadas sus costumbres, sus tradiciones, su idiosincrasia, y no aceptan que toda una cultura popular se viniera abajo en unas pocas horas. Y mucho menos que la voz más alta del merengue se silenciara para siempre bajo los escombros.
Gabriel Sánchez
Rubby Pérez actúa con Wilfrido Vargas cantando El Africano:
