Semanario Cultural

El regreso de Alatriste o de la literatura como objeto de negocio

Llega septiembre y reabrimos el Patio para saludar, un año más, a la literaria (y gutural) rentrée, que así se ha dado en llamar al avance de los libros que las editoriales lanzarán en las próximas semanas. Novedades publicitadas a bombo y platillo (y comunicadas a los suplementos literarios de antemano para que vayan calentando motores) pero condenadas a pasar fugazmente, en su gran mayoría, por los estantes de librerías y centros comerciales, pues, como ya viene ocurriendo desde hace años, “las novedades disponen de un límite de tiempo cada vez más restringido para impactar o simplemente para darse a conocer al público. No están pensadas ni presentadas en función del libro, que necesita un tiempo más extenso y participa de una idea al menos virtual de posteridad, sino de la obra, lo cual traslada el fenómeno a la línea del tiempo mediático. Todo esto lleva a favorecer un tipo de textos, limitando el riesgo que pueda correr la editorial y estandarizando de facto la producción”. Esta transformación del mercado editorial provoca que no haya oportunidad de ser leída, y en consecuencia de ser publicada, cualquier novedad excepcional que no responda a los criterios de valor en vigor (¡lo que se vende!) en el momento en que ve la luz, pero, claro, “¿quién detecta la ausencia de un autor desconocido?”. Son ideas y análisis que se pueden leer en el libro El fetiche y la pluma, del que son autoras las escritoras francesas Hélène Ling e Inés Sol Salas, y que nos han parecido idóneas para encarar el nuevo “curso literario” desde estas páginas.

Unas pocas páginas que se nutren, como saben, de las reseñas que se publican cada semana en distintos suplementos literarios. Un género, el reseñismo, que viene a ser un extraño híbrido surgido del cruzamiento entre la crítica y el periodismo, y que está sometido a las “limitaciones que el medio le impone, que no solo condicionan la tarea del reseñista, sino que actúan también como caja de resonancia de su trabajo”, según ya dejó escrito el crítico y editor Ignacio Echevarría en el prólogo de su Trayecto, un recopilatorio de reseñas que había publicado en los suplementos de El País, labor que hubo de abandonar tras escribir una reseña negativa de una novela de Bernardo Atxaga que disgustó mucho a su director, Jesús Ceberio. Y es que ese es el terreno que pisa el reseñista, siempre al albur de que su director, el de cada suplemento en este caso, sea capaz de resistirse “con más o menos empeño, con más o menos astucia a las presiones de todo tipo –amistosas, corporativas, políticas, comerciales, publicitarias, etc., etc.– de las que es constantemente objeto”.

Lo que se avecina

Arturo Pérez-Reverte

Bajo estas dos premisas, vayamos a la actualidad de la rentrée, a priori marcada, según publican varios medios digitales y algún suplemento literario, por el regreso de Alatriste, el personaje creado por Arturo Pérez-Reverte, que acude a París por alguna misión, y las memorias del rey emérito, al parecer para reivindicar su propia misión histórica. No entraremos en más detalle hasta que leamos las primeras críticas (el libro de Pérez-Reverte se pone a la venta este miércoles y el de don Juan Carlos I se anuncia para octubre). El director del suplemento Abril, Álex Sàlmon, escribe que la rentrée de este año no será como la del año pasado, “que todas las primeras plumas se pusieron de acuerdo en publicar novela. Pero la sola expectación ante la nueva de Arturo Pérez-Reverte, con su Capitán Alatriste en una misión parisina, ya remueve el vendaval de novedades” (sic).

De momento, solo conocemos un sinfín de títulos y autores de libros, de todo tipo de géneros. En Babelia, se han seleccionado las publicaciones más inminentes por géneros. En el caso de la narrativa, están ordenadas por la lengua en que están escritas, en español o traducidas, y de las que apenas se dan unas pinceladas que suenan a textos de contraportadas facilitados por las correspondientes editoriales. Junto a Alatriste y el Emérito, destacan un libro de cuentos de Cristina Fernández Cubas y novelas de Juan Tallón e Isaac Rosa, entre otros. Además de Morir en la arena, la última novela de Leonardo Padura, o, en el capítulo de memorias, las de Margaret Atwood, así como la coincidencia de dos biografías del poeta portugués Fernando Pessoa.

La reedición como valor seguro

Antonia S. Byatt en el Foro Internacional de Novela, Lyon 2007 (F: Seamus Kearney)

Aunque lleva en las librerías desde el pasado mes de junio, nos aventuraremos a defender que será una de las mejores “novedades” de este curso. Se trata de la reedición por la editorial Anagrama de la novela Posesión, de la escritora británica Antonia S. Byatt, fallecida en 2023. Posesión fue galardonada con el premio Booker en 1990, y su traducción al español llegó a las librerías en 1992. Reputada novelista “de calidad”, Byatt se inspiró en El nombre de la Rosa, de Umberto Eco, como modelo para escribir Posesión, con el que consiguió un éxito de literatura popular (un best seller, vamos) utilizando similares recursos a los de Eco de narrativa, creando un híbrido entre novela de investigación y un ejercicio metaliterario “que no deja en ningún momento de ser entretenido” a la vez que deslumbra con todo el universo de unos escritores inventados, como escribía, hace unos pocos días en La Vanguardia Carlos Zanón.  

Un thriller académico

La novela cuenta una historia basada en unas supuestas cartas, nunca enviadas, que aparecen entre los libros de un tal Randolph Henry Ash, un poeta “victoriano” eminente con las que se hace otro personaje también ficticio, Roland Michel, un mediocre graduado en literatura inglesa, que las roba para emprender una investigación académica con la que alcanzar cierto prestigio. 

En Abril, reseña el libro Lucas Martín, resaltando su “sutilísima factura interna, que entrevera estilos e incluye largos poemas. Y que, vista treinta años después, y con permiso de otros experimentos en la misma línea –también, cómo no, en español, con Borges y Bolaño a la cabeza– sigue siendo un prodigio técnico”. Señala asimismo la capacidad de la autora para componer las voces de esos dos poetas inventados del siglo XIX, los citados Randolph Henry Ash y Christabel LaMotte, “a quienes muchos presuponen un trasunto de ficción de Tennyson y Rossetti”, e insertarlas en una trama que imbrica el tiempo de los autores con el de los investigadores universitarios que casi un siglo después tratan de seguirles el rastro documental estos estudiosos académicos. 

La novela Posesión en su edición de 1992 y en la actual

La reseña la abre Martín precisamente mencionando algo de lo que señalábamos sobre el mundo editorial y la dictadura del mercado al principio de este resumen, al lamentarse por esos “libros maravillosos que no llegan a la imprenta porque no se ajustan a la convención de lo que algunos piensan que la gente quiere leer, montañas de gazmoñadas, omisiones e inclusiones incomprensibles (…)  El mundo de la literatura, y más en sus inevitables interacciones con el mercado, suele ser complejo, pero también extrañamente reconfortante”. Y pone de ejemplo Posesión, un éxito editorial en su día porque a fin de cuentas respondía a una fórmula que “siempre funciona: la de escribir bien y escribir buenos libros, con independencia del tema y la corriente a la que se adscriba su autor”. Afirma el reseñista que estamos ante una “novela perfecta”, hecha de unos ingredientes que convierten la trama en un auténtico thriller académico, “una aventura en busca de la verdad, que es lo que en el fondo persigue todo misterio, ya sea erudito o no, con peripecias tan atractivas como en ocasiones casi entresacadas de lo mejor de la retranca y la ironía inglesa. Entre ellas, la parodia a la filología moderna y sus alambicadas corrientes; incluido el feminismo posestructuralista y las charlotadas de Freud y Lacan”. Y concluye elogiando la capacidad de Byatt de sustentar en estructuras narrativas cultísimas y felizmente invisibles episodios que surgen y atrapan a toda velocidad a un amplio número de lectores.

Parece un buen comienzo para la particular rentrée de cada uno como lector, si es que como a mí, se le pasó su primera publicación, hace ya veintitrés años. Una deliciosa novedad. 

E. Huilson

2 comentarios en «El regreso de Alatriste o de la literatura como objeto de negocio»

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