El enigma de Dunkerque

Hay programa doble en este particular cine que está muy cerca del Patio. A El discurso del rey se añade ahora otra obra maestra que refleja la historia real de una nación, Gran Bretaña, sometida al triste destino de participar en una guerra con todas sus consecuencias. El cine, una vez más, lo cuenta con el rigor propio de quienes ponen todo su empeño en mostrar la historia tal y como fue. Los aderezos, las sutilezas, el valor de los detalles o la forma de incidir aquí o allá, es cosa de artistas, de creadores que saben mezclar la disciplina de la historia con la libertad que se le requiere a una obra de arte.
Fechas y datos para una breve cronología:

1899. Edward Elgar compone las Variaciones Enigma, una obra compuesta por 14 piezas, todas ellas con un denominador común: giran en torno a una melodía que no se da a conocer en ningún momento, de ahí el nombre de la composición. Se cuenta que Elgar, cansado después de una jornada de trabajo, improvisaba en el piano de su casa como forma de relajación. Lo que salía de esas improvisaciones gustó a su esposa y, como si se tratara de un juego, comenzó a componer una tras otra las piezas de esta obra. Todas ellas, además de ese denominador musical al que hacíamos alusión antes, con otro elemento de cohesión: la amistad. Cada pieza estaba dedicada a un amigo de la familia.
1940. Las tropas británicas, francesas y belgas se encuentran sitiadas en la localidad francesa de Dunkerque por los soldados alemanes que han comenzado la invasión de Francia. Entre el 26 de mayo y el 4 de junio se libra una batalla en la que el ejército británico hace todo lo posible por sacar a sus soldados de aquel frente.

2017. Se estrena la película Dunkerque, dirigida por Cristopher Nolan, que narra los acontecimientos acecidos en la localidad francesa y el espíritu combativo de los soldados, mandos y oficiales, para poder poner a salvo a los cientos de miles de soldados atrapados entre el mar y el fuego alemán. La película obtuvo ocho nominaciones a los Oscar, entre ellos el de mejor banda sonora, obteniendo tres premios: mejor sonido, mejor edición de sonido y mejor montaje. El sonido como nexo de unión entre las tres fechas que hemos mencionado.
Nolan tenía muy claro que quería introducir en la banda sonora de la película las Variaciones de Elgar. Consideraba que esa sensibilidad de las cuerdas, la tranquilidad que inspira la melodía y el espíritu que animó al compositor a plasmar sus sentimientos sobre la amistad en el pentagrama encajaban perfectamente con la idea de solidaridad que quería subrayar en la cinta. Pero quería algo especial, no lo que ya se conocía de Elgar.

Encargó a Benjamin Wallfisch una nueva variación, tomando como referencia la número 9, un adagio muy conocido, dedicado a Augustus J. Jaeger, íntimo amigo del compositor y símbolo de la amistad. Es un Elgar insólito pero reconocible, con un tempo larguísimo y una textura mucho más densa. Se escucha al final de la película, como si de un paisaje sonoro se tratara.
Nolan quiso reflejar, a través de esta variación de variaciones, el valor de la amistad, el significado del regreso al hogar, el sacrificio y la emoción de todo un pueblo por una gesta heroica.
Y tiene sentido el hecho de que el director haya elegido esta pieza para el final de su obra. Elgar era un inglés entrañable y un genio profundamente marcado por la guerra. Procedía de una familia católica y humilde y alcanzó los más altos honores. Es una especie de héroe popular, como aquellos a los que Nolan rinde homenaje en su particular narración de los horrores que sufrieron los británicos en aquella ratonera.
Gabriel Sánchez
Variación 15 de Benjamin Wallfisch, que se escucha al final de la película Dunkerque:
Y esta es la Variación 9 de Edward Elgar sobre la que se basó Wallfisch para la suya:
