El Pompidou cierra sus puertas con Suzanne Valadon

EXPOSICIONES QUE NO TE PUEDES PERDER
Antes de su cierre por cinco años debido a una completa renovación del edificio, el Centre Pompidou de París acoge una gran exposición de la musa y pintora autodidacta Suzanne Valadon (1865-1938), una mujer de espíritu libre y extravagante que situó el desnudo, tanto femenino como masculino, en el centro de su obra. El museo nos presenta, hasta el próximo 26 de mayo, 200 obras de la artista francesa.
Musa y artista



El camino de Suzanne Valadon hasta la pintura es poco ortodoxo. Fue una excelente modelo, y en ocasiones amante, de pintores del siglo XIX tan reconocidos como Degas, Renoir, Toulouse-Lautrec o Puvis de Chavannes, que fue su descubridor. Son famosos los cuadros donde aparece como modelo: Los paraguas o El almuerzo de los remeros, de Renoir; o Resaca y La lavandera, de Toulouse-Lautrec. Posando para estos grandes artistas, Suzanne observó y aprendió de forma autodidacta – no tuvo ninguna formación académica- primero a dibujar, y a pintar después, con un talento nato que Toulouse-Lautrec reconoció enseguida.
Aparece Miquel Utrillo

Su vida da para una novela. Hija de madre soltera, Marie-Clementine, esa era su verdadero nombre, abandonó muy joven el pueblo donde nació, Bessines-sur-Gartempe, para buscar una mejor vida en París. A los quince años, después de haber probado suerte en un circo, empezó a posar como modelo en el barrio bohemio de Montmartre. A los 17 años se quedó embarazada y recién cumplidos los 18 tuvo a su primer y único hijo Maurice, de padre desconocido, que llegó a ser un pintor célebre en su época. Maurice pasó su primera infancia con el apellido de su madre hasta que un nuevo amante y amigo, el ingeniero y crítico catalán Miquel Utrillo, acabó adoptando y dando su apellido al niño en 1891. Si fue el padre, a pesar del parecido físico, nunca se supo. Miquel Utrillo siguió con su vida y Maurice se quedó su apellido.
Hay una anécdota apócrifa y divertida que cuenta en sus memorias la psicóloga y coleccionista americana Ruth Bakwin a raíz de esta adopción. El pintor Diego Rivera le contó a la coleccionista cómo el hijo de Suzanne consiguió su apellido de esta singular manera: “Suzanne fue a ver a Renoir de quien había sido modelo, pero Renoir vió al bebé y dijo ‘no puede ser mío, ¡el color es terrible!’ Luego fue a ver a Degas, para quien había trabajado y este le dijo ‘No puede ser mío, ¡no tiene mi cuerpo!’ En un café se encontró con Utrillo, a quien conocía y le contó sus penas. El español le animó a que pusiera su apellido Utrillo al niño diciendo: Me encantará poner mi nombre a la obra de Renoir o Degas!”. Aunque no sea cierta, la historia es, sin duda, ingeniosa.
Animada por Toulouse-Lautrec

Con 20 años Suzanne seguía posando, pensando y pintando, y no había llegado a los 30 cuando ya había sido animada a pintar primero por Toulouse-Lautrec, admirada por Renoir y, sobre todo, apoyada por Degas, que se convirtió en su mentor y la acogió como una alumna más en su taller. Y ya no dejó de pintar. Con 29 años, en 1894 se convirtió en la primera mujer en ser admitida en la Societé Nationale de Beaux-Arts.

A los 31 años se casó, tras un intenso romance con el músico y pianista Erik Satie, locamente enamorado de ella –se dice que le pidió matrimonio en su primera noche juntos–, con un rico corredor de bolsa, Paul Moussis. Fueron años de vida burguesa cómoda y sin sobresaltos económicos en Montmagny, que acabaron aburriendo soberanamente a Suzanne. En ese tiempo animó a su hijo, que ya era un adolescente con graves problemas de alcohol, a que pintara y lo hizo notablemente.
El mundo por montera

A los 44 años, en 1909, abandonó a Moussis y regresó con su hijo a París. Allí conoció a un amigo de Maurice, André Utter, un pintor en ciernes de 23 años. El flechazo fue instantáneo. Utter fue su modelo masculino para cuadros tan célebres como su Adán y Eva (1909), donde Eva es una Suzanne rejuvenecida, La Alegría de Vivir (1911) o El lanzamiento de la red (1914). Fue una de las primeras mujeres en pintar sin complejos la anatomía masculina, aunque cubría con gracia sus partes íntimas para poder exponer sus cuadros, sin censura, en Salones y Muestras. En 1914 se casa con André Utter. Ella tiene 49 años, su hijo Maurice 31 y Utter 28. Viven los tres juntos en París, en la calle Cortot donde tienen su taller. Suzanne y Maurice pintan, Utter lo va dejando. Maurice arrastrará su alcoholismo con ingresos puntuales en sanatorios y psiquiátricos toda su vida, pero alcanzó la fama y sus cuadros de paisajes y calles de París fueron muy célebres en su época, más que los de su madre. En 1925 se decía que era uno de los cinco pintores más célebres de Montmartre. Suzanne siguió pintando óleos con nuevas perspectivas y diferentes motivos, exponiendo en alguna ocasión. Fue una época loca, anárquica, atrevida y productiva, formando el grupo conocido como la ‘Trinidad maldita’ por sus excesos, peleas y excentricidades, al que se unía en ocasiones Amadeo Modigliani, otro genial artista y alcohólico reconocido.

Suzanne falleció un 7 de abril con 72 años y fue enterrada en el cementerio parisino de Saint-Ouen. A su entierro asistieron Derain, Braque y Picasso, entre otros. André, de quien se había separado, acudió al sepelio y nunca la olvidó. Murió diez años más tarde y está enterrado junto a ella.
Autorretrato

Son muy reconocidos sus desnudos, con figuras femeninas llenas de carácter y autenticidad, pero también sus autorretratos; varios de ellos pueden verse en el Centre Pompidou. Llamativo, por su realismo, es el que pintó a la edad de 66 años, donde se la ve con los pechos al aire, un collar de viejas perlas y una mirada desafiante. No hay lugar a la imaginación.
El salón azul

Siempre subversiva, puede que sea su cuadro La chambre blue el que reúna las características de esta pintora. El cuadro muestra una mujer, una odalisca, en pijama, fumando, entre telas de colores fuertes y materiales estampados, con unos libros a sus pies. La mujer de este Salón Azul representa lo que fue Suzanne en vida: independiente, atrevida, rebelde, orgullosa, segura y radical.
Iré al Louvre
Aunque en vida no fue tan famosa como merecía, ella tenía muy claro su destino. En una ocasión dijo: “no busco ser conocida, sino reconocida, porque iré al Louvre y esa será mi gloria”. Poco antes de su fallecimiento recibió en su casa al poeta y gran retratista de la boheme parisina de Montmartre, el francés Francis Carco, que acabó escribiendo una biografía sobre su hijo Maurice. Suzanne le confesó: “Mi obra está terminada, y la única satisfacción que tengo es que nunca he renunciado a nada en lo que creía. Algún día podrán comprobarlo, si es que alguien se preocupa de hacerme justicia”.

En el Louvre no, pero sus obras están colgadas en el Centro Pompidou de París y en el Museo Metropolitano de Nueva York, entre otros. Reconocida, pues, como ella predijo, segura como estaba de su potencial creativo y vital que nunca la abandonó.
Las otras obras del Pompidou
El colorista y llamativo Centro Pompidou, diseñado por los arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers e inaugurado en enero de 1977, cerrará sus puertas en septiembre para realizar una renovación completa del edificio y se espera que vuelva a abrir en 2030. Cinco años para proceder a la eliminación del amianto de todas sus fachadas, a la renovación de suelos y pintura y sustitución de ascensores y montacargas. Se trabajará en la optimización energética del edificio y se renovará la arquitectura informática del edificio, se mejorará la accesibilidad al mismo, se modernizará la protección contra incendios, en fin, un cambio completo de arriba abajo respetando la estructura tan característica del edificio.
Durante el período de cierre, otras instituciones culturales de París y de Francia, así como otros museos del mundo, acogerán su colección y su programación multidisciplinar. En España, contamos además con el Centre Pompidou Málaga, una filial creada en 2015 y que acaba de renovar su continuidad hasta 2035. A sus seis exposiciones semipermanentes se añadirán exposiciones temporales, dos al año, y talleres diversos. La semana pasada, por ejemplo, se inauguraba una gran retrospectiva de la obra de Vassily Kandinsky que podrá ser visitada hasta el 7 de septiembre de este año. El Pompidou conserva el fondo de obras más completo de este pionero del arte abstracto.
Además, la fundación La Caixa acogerá dos exposiciones del Centre Pompidou. «Henri Matisse» se expondrá en Madrid y Barcelona entre 2025 y 2026, mientras que un proyecto a medida centrado en el arte óptico se exhibirá en Caixa Forum de 2027 a 2029.
Ana Amador

Muy acertada y reveladora su obra y vida.