Mundo del arte

Luisa Roldán, la escultora rebelde de la imaginería

Éxtasis de la Magdalena, obra de Luisa Roldán realizada en barro cocido y policromado. El Ministerio de Cultura la adquirió en octubre de 2024 por oferta de venta directa por 330.000 euros

Siglo XVII. Sevilla. Eran malos tiempos para la mujer que por capacidad, por intuición o por una fuerte personalidad, quisiera ir a contracorriente. La mujer se veía abocada al hogar, dependiendo económicamente primero del padre y luego del esposo. Otra salida de este bucle podía ser ingresar en una orden religiosa o tener mucho dinero. Podías también tener la suerte de tener un padre artesano y que, llevada por la curiosidad, aprendieras su oficio. Y fueras tan buena que pasaras a formar parte necesaria del negocio.

Eso es lo que quiero imaginar que le ocurrió a Luisa Roldán (1652-1706), la primera escultora española de la que se tiene registro, hija de Pedro Roldán, uno de los escultores más reconocidos de aquella época en Andalucía. La podemos imaginar junto a sus hermanos correteando por los talleres de su padre en el corral de vecinos de la Plazuela de Valderrama, en el barrio de San Marcos, aprendiendo el oficio poco a poco. El padre compraba solares y ampliaba el taller por lo que tuvo muchos discípulos y ayudantes. De los ocho hermanos, cinco trabajaron el arte de la escultura y Luisa fue la que mayor prestigio y reconocimiento ha tenido.

Rebelde por amor

La magnífica calidad plástica de sus trabajos fue pronto apreciada por su padre que contó con ella en sus propios trabajos. Luisa era una joven con carácter, ideas y personalidad propia. Con 17 años se enamora de un aprendiz del taller de su misma edad, un tal Luis Antonio Navarro de los Arcos. Cuando un poco más tarde decide casarse con él, se encuentra con la oposición frontal del padre. Consiguen, contra viento y marea, casarse; con 19 años. Hubo testigos en la iglesia de San Marcos, pero el padre de Luisa no apareció. La relación entre ambos estaba rota.

En los siguientes años, Luisa y Luis viven en Sevilla, tienen siete hijos, de los cuales cuatro fallecen siendo niños, y con el tiempo la fría relación con el padre comienza a deshelarse. Vuelve a colabora en el taller paterno, aunque numerosas piezas quedan anónimas. Los expertos atribuyen varias obras importantes a La Roldana, nombre con el que Luisa Roldán ha pasado a la posteridad, entre ellas, la Virgen Peregrina, la Virgen de la Estrella e, incluso, La Macarena.

Detalle del Ecce Homo, en madera tallada y policromada, obra de Luisa Roldán y Luis Antonio de los Arcos. Catedral de Cádiz.

De Sevilla a Cádiz y a Madrid

El joven matrimonio se trasladó a vivir a Cádiz, donde ambos siguieron trabajando en escultura para cofradías, iglesias y conventos. El Ecce Homo, que se conserva en la catedral de Cádiz, o diversos ángeles, vírgenes y niños Jesús que se pueden ver en conventos e iglesias gaditanos, dan fe de su paso por estas tierras.

Con 36 años, Luisa se muda con su esposo y los dos hijos que le quedan a Madrid, donde nacerá su séptima hija. Busca mayor reconocimiento y una mejor situación económica. El marido no ayuda, sino todo lo contrario. Aunque fue nombrada escultora de Cámara en la Corte española, los pagos no lo reconocían. Pasó muchas penurias y estrecheces y suplicó dinero para “vestidos y sustento”. Del marido no se sabe mucho más, aunque se dice que era mediocre como artista y como persona.

Venciendo al demonio

El arcángel San Miguel venciendo al demonio en la Galería de las Colecciones Reales (F: A.A.)

En esta época creó una de sus esculturas más famosas: El arcángel San Miguel venciendo al demonio. De madera policromada y 2,64 metros de altura, la figura majestuosa y erguida del ángel pisa y domina al demonio antes de acabar con él con su espada. Se dice que la cara del ángel, de rasgos femeninos de gran belleza, son un reflejo de la propia escultora, y que utilizó a su esposo como modelo para el demonio. Una manera sutil de decir quién era cada uno, ella, la que mantiene a los hijos y la economía familiar, y el vil marido, pendenciero y vago.

Puede ser cierta esta versión tan literaria o también puede ser que Luisa escogiera a su marido como modelo porque era la persona que tenía más a mano y además podía posar desnudo, pues las mujeres no pudieron pintar a modelos masculinos desnudos hasta el siglo XIX.

Detalle del El arcángel San Miguel venciendo al demonio (A.A./Galería de las Colecciones Reales)

Lo cierto es que Luis no consiguió mantener a su familia, y a Luisa Roldán la ningunearon hasta su muerte, en 1706. Tenía 57 años y unos días antes se había visto obligada a hacer “una declaración de pobreza”.

Exposición en Valladolid

Hay que reconocer a la profesora universitaria y archivera Elena Amat Calderón que rescatara del olvido a Luisa Roldán, a la que dedicó su tesis doctoral en 1927. Fue el primer estudio dedicado en exclusiva a esta escultora, hasta ahora inédito, y recientemente editado por el Ministerio de Cultura con motivo de la primera gran exposición monográfica que el Museo Nacional de Escultura dedica a una mujer artista. La muestra permanecerá abierta en el Palacio de Villena de Valladolid hasta el 9 de marzo de 2025 y la entrada es gratuita.

Su obra es muy extensa, mayoritariamente conformada por esculturas de imaginería y obras de terracota policromada. Se encuentra distribuida en gran parte en catedrales, conventos y galerías de Andalucía, pero también en colecciones y museos de Madrid, Nueva York, Londres, Chicago, Ontario o la National Gallery Art de Washington. Para los más curiosos, su San Miguel venciendo al demonio se halla en la Galería de las Colecciones Reales de Madrid.

Ana Amador

2 comentarios en «Luisa Roldán, la escultora rebelde de la imaginería»

  • Muy ágil de lectura. El destino de las mujeres todavía necesita de lucha

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  • Está genial dar a conocer a todas estas mujeres realmente valiosas, que frecuentemente se mantienen en el olvido.

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