Elegía a Robe

Con ese acento extremeño
que la caracterizaba,
tu voz seca y alicatada
me estremeció de pequeño.
Puso letra a mi silencio
y música a mi palabra,
quitó el cerrojo a la cuadra
y el callo a mi sed de viento.
Aún no quiero creerlo…
Es noticia esta semana,
en todo lar de habla hispana,
que Robe, el poeta, ha muerto.
Estará cuidando un huerto
sobre alguna nube blanca,
mirándonos, mientras canta
con su guitarra de cedro.
Guillermo Sánchez Amador

Siempre le recordaremos. Qué gran poeta que fue. Regalé mi alma imperecedera / ¿para qué? Para que nunca más me duela…