Relatos con música

En pie, pues así lo manda el rey

Teatro Covent Garden de Londres, donde Händel estrenó el Mesías en 1743 (la pintura es de 1808)

Se había desplazado a Dublín para presentar algunas de sus partituras en sociedad. Hasta entonces no había salido de Londres y los admiradores de su obra en Irlanda reclamaban su presencia. Para unos católicos tan devotos como los irlandeses (enfrentados siempre a los protestantes ingleses), Händel compuso un oratorio, dividido en tres partes, que glosaba la figura, la obra y las enseñanzas de Jesucristo, El Mesías. El maestro alemán tardó tan sólo 24 días en componer la pieza. Comenzó el 22 de agosto y finalizó el 14 de septiembre de 1741. Meses después viajó a la capital de Irlanda, llevando como regalo bajo el brazo una de las obras corales más famosas de la historia de la música. Su estreno tuvo lugar el 13 de abril de 1742 en el Great Music Hall de Dublín. Verdaderamente el público acogió con mucho entusiasmo la obra. Cierto. Pero había algunos detractores. ¿Por su calidad? Naturalmente que no. Simplemente, los más ortodoxos consideraron que un teatro no era el lugar más apropiado para representar una obra de esas características, pues la religión se daba de bruces con lo que los teatros aireaban desde sus escenarios. Además, ese nombre… Era algo así como una afrenta, por no calificarlo de blasfemia.  ¿Qué hacer? El maestro, para templar gaitas, decidió cambiarle el nombre. Ya no había que mencionar al Mesías.  Durante su permanencia en Dublín, se llamaría Sacred Drama. Así se evitaba la mención expresa al Hijo de Dios en un teatro.

Pero la añagaza duró poco. Al año siguiente, El Mesías se estrenó en Londres. No se sabe si por casualidad o porque fue expresamente invitado, a la primera representación de la obra en la capital inglesa asistió en rey Jorge II. En la segunda parte, que ensalza la vida y las enseñanzas de Cristo, cuando el coro interpreta el Aleluya, el rey se puso en pie. Rápidamente, todo el teatro asumió el gesto real y el público se levantó. Desde entonces, era costumbre que, cada vez que se representaba la obra y llegaba uno de los momentos más famosos de la música coral de todos los tiempos, los espectadores lo escucharan de pie. No se sabe muy bien, a decir de los historiadores, por qué el rey Jorge se levantó.  Para unos, por la emoción que le causó escuchar tan maravillosa composición. Para otros, porque confundió las primeras notas con un himno. Y no le faltaba parte de razón. Händel había utilizado la partitura del Aleluya en el himno que había compuesto en 1727 con motivo de la coronación de Jorge II. Así que cuando escuchó los compases, debió pensar: esto me suena y se trasladó al día en que se vistió de armiño. Sea como fuere, el rey instaló la costumbre de escuchar al coro en tan emocionante parte en pie, una costumbre que se extendió a lo largo de todo el continente y que, con el paso del tiempo, se ha ido perdiendo.Los textos que Händel utilizó para la composición del oratorio pertenecen al poeta Charles Jennens, que los adaptó partiendo de lo que está escrito en la Biblia del Rey Jacobo, en concreto en la parte que hace alusión a los salmos. 

Hospital Foundling (de Niños Expósitos) en Holborn, Londres, hacia 1953 (Grabado en color según L. P. Boitard, Wikimedia Commons)

Desde su estreno en Londres en 1743 y hasta la pérdida de la visión, en 1753, Händel dirigió todos los años un concierto donde se interpretaba El Mesías a beneficio del hospital Foundling. Jamás cobró un sólo penique por los derechos de la obra.

En tiempo de Navidad, el oratorio de Händel es una de las piezas de culto para las orquestas y coros que aprovechan las fiestas para programar conciertos con música propia de estas fechas, más allá de los populares villancicos, tan manidos.

Gabriel Sánchez

Seiscientos cantantes de los Coros Filarmónicos de Sidney acompañan a la Orquesta Filarmónica en la interpretación del Aleluya de El Mesías de Händel en la Ópera de Sídney en 2019, dirigidos por Brett Weymark. En los primeros segundos se puede entrever al público poniéndose de pie:

Un comentario en «En pie, pues así lo manda el rey»

  • Que interesante Gabriel! Y cuánto aprendo con tus textos…

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