Relatos con música

Más óperas no, por favor

Representación de Fidelio en 2023, Ópera de San Petersburg: de izquierda a derecha Alex Boyd (Don Pizarro), Kirsten Chambers (Fidelio) and Brent Reilly Turner (Florestan) (F: Jim Swallow/Packinghouse Gallery)

Habíamos dejado a Fidelio, en el relato anterior, sobre el escenario de la Casa Mozart, en Salzburgo, en 1927. A pesar de las carencias que el teatro contenía para acometer óperas de cierta envergadura, lo cierto es que aquella representación inaugural consiguió la aceptación del público. La obra lo merecía.

Beethoven, en retrato de Joseph Karl Stieler (1820)

Fidelio o El amor conyugal es una de las obras que más quebraderos de cabeza dieron al compositor. Beethoven nunca había acometido la experiencia de componer una ópera. Fue idea de su amigo y colaborador Joseph F. Sonnleithner, quien se comprometió a escribir el libreto. La idea no era nueva. Lo del amor conyugal ya había sido explotado en la ópera francesa a través de una obra compuesta por Jean-Nicolas Bouilly, en 1798 y por el italiano Ferdinando Paër, en 1804. 

La historia es bien sencilla: Sevilla, finales del siglo XVII. Leonora tiene a su marido, Florestán, en una prisión. Está condenado a muerte por razones políticas. La esposa se disfraza de guarda de la prisión y adquiere el nombre de Fidelio, con el fin de acercarse a la mazmorra donde mora su esposo y rescatarle. 

La ópera fue estrenada en Viena el 20 de noviembre de 1805. Constaba de tres actos y una obertura. En aquella época, Austria vivía bajo dominio francés y los asistentes a la representación eran, en su mayoría, oficiales del ejército de ocupación. Esas manifestaciones de libertad y justicia que jalonan la obra y el deseo de rescatar a un prisionero (los austriacos eran, en parte, medio prisioneros de los franceses), no gustó a parte de los asistentes. 

Aconsejado por sus buenos amigos y para evitar problemas políticos, Beethoven decidió revisar la obra. Eliminó uno de los actos y cambió la obertura. En 1806 la obra volvió a los escenarios con la nueva configuración. Sólo tuvo dos representaciones porque el autor se peleó con el gerente del teatro de Viena y la ópera fue sacada del cartel. Y cayó en el olvido por unos cuantos años. A Beethoven no le importó demasiado, pues no estaba satisfecho con su trabajo, aunque hubiera pasado por el tamiz de la remodelación. Seguía sin sentir nada por la obra.

Georg Friedrich Treitschke

En 1814 se acordó de la partitura y la sacó del cajón de los olvidos. Y volvió a revisarla de nuevo. La situación física en la que se encontraba no le permitía tomar grandes iniciativas en solitario. Y pidió ayuda a su amigo, Georg Friedrich Treitschke, con quien volvió a revisar la partitura. Una nueva versión, con nueva obertura incluida, se estrenó en Viena el 23 de mayo de 1814. Como anécdota, decir que a esta representación acudió un joven de 17 años llamado Franz Schubert, quien había vendido sus libros escolares para poder comprar una entrada. Éxito total de crítica y público. Por fin Fidelio podía ocupar un puesto relevante en el catálogo de las óperas más distinguidas de la época. En una carta que Beethoven escribe a Treitschke le dice: “Te aseguro, querido Treitschke, que esta ópera me conseguirá la corona del martirio. Gracias a tu cooperación he salvado lo mejor de este naufragio. Por todo esto, te estaré eternamente agradecido”. 

Beethoven, después de esta experiencia no volvió a componer ópera y dedicó su tiempo a las sinfonías y a la música de cámara. Algunos historiadores indican que su sordera le impedía coordinar a todos los participantes en una empresa de estas características: músicos, cantantes, escenógrafos, encargados de vestuarios, empresarios… Era mucho más fácil dominar a un grupo de músicos y evitar complicaciones, aunque, tratándose de Beethoven, las complicaciones iban implícitas en su fuerte personalidad, aunque tratara simplemente con un músico callejero. 

Gabriel Sánchez

La Sinfónica y la Big Band de la Radio de Fráncfort, bajo la batuta del director colombiano Andrés Orozco-Estrada, interpretan Fidelio (Obertura) en el concierto benéfico para el Festival de Música de Rheingau, Monasterio de Eberbach, 19 de junio de 2020:

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