Rutina de un escritor

Hoy es el día, hoy sí que sí: voy a escribir. Entre el trabajo, el invierno y las lavadoras no logro hacer tiempo para escribir. Pero eso cambia hoy. 

Claro que, para concentrarse, una necesita un espacio limpio y ordenado. No puedo estar a mitad de frase y ver dos tazas de hace tres días en la estantería. Una recogida rápida y ya. 

Aquí mi problema. ¿Quién consigue parar una vez que empieza? Al recoger las tazas descubres el polvo acumulado y ya que sacas la aspiradora, mejor aspirar toda la casa. Mueves el sofá para aspirar las criaturas de pelusa que viven en la oscuridad y encuentras todo tipo de souvenirs: ese envoltorio de chocolate de cuando viste El Diario de Noah, unos lápices, el cargador que llevas buscando meses… Paras un segundo, haces un tweet gracioso. Ves un tweet no tan gracioso, entras en la conversación porque te gusta pillarte una rabieta tú sola. Machistas de mierda, responder, twittear, esperar. Te responden tres tontos, te metes en la espiral de púas que es el debate online. 

Para cuando te das cuenta, se ha hecho de noche, estás hambrienta y has perdido el bolígrafo con el que te habías sentado tan contenta a escribir. A ver si mañana hay más suerte. 

PAULA

Un comentario en «Rutina de un escritor»

  • el 9 de noviembre de 2021 a las 12:13 am
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    Bonito contraste de la expresión facial entre la chica del comienzo y la del final.
    Una pregunta ingenua, ¿quién dice que haya que limpiar tanto para poder hacer otras cosas? ¿No podría ser al revés?

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