Semanario Cultural

Premio Formentor: un canon literario

Es una obviedad afirmar que no todos los premios literarios son iguales, que no todos exigen la misma (o una comprobada) calidad literaria, pero por obvio que parezca es necesario recordarlo para evitar tantos y frecuentes malentendidos. 

Gonçalo M. Tavares

Comenzamos con esta afirmación nuestro resumen particular de suplementos de libros porque ayer, a última hora de la tarde, en la isla de Mallorca, el escritor portugués Gonçalo M. Tavares, recibió el Premio Formentor 2026, por su, en palabras del jurado, personalidad poderosa, deslumbrante originalidad y vigorosa imaginación, además de su osadía para construir una narrativa que escapa de lo obvio y diluye las fronteras de los géneros literarios. 

Tavares tiene en su haber más de 40 libros, entre ellos Jerusalén, quizá su obra cumbre, El barrio o Viaje a la India. Es, tras Fernando Pessoa y Eça de Queiroz, el escritor portugués más traducido.

Coincidiendo con la entrega del premio, y el rescate de las Conversaciones literarias en Formentor este año, que fueron el origen del premio, se ha publicado el libro El canon Formentor, que recomendamos, que reseñan varios suplementos y acompañan con entrevistas al premiado. 

Un poco de historia 

Recuerda Javier Rodríguez Marcos en Babelia que, ya en 1936, en el famoso cabo mallorquín, se celebró una “Semana de la Sabiduría”; que en 1959 se desarrollaron en ese mismo lugar unas “Conversaciones poéticas” por iniciativa de Camilo José Cela, en las que participaron en sucesivas ediciones poetas por entonces jóvenes como Jaime Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo y Carlos Barral, que ya era además editor y fue impulsor del “Primer Coloquio Internacional sobre Novela”, celebrado en el mismo hotel en los días que siguieron al encuentro poético. De este coloquio partió la primera etapa del Premio Formentor, entre 1961 y 1967. Un premio, que debido a ciertos desacuerdos terminó dividido en dos: “uno al libro de un autor consagrado, pero no necesariamente muy difundido globalmente; otro a una novela inédita que luego se traducía en todo el mundo. El primero lo obtuvieron Jorge Luis Borges, Samuel Beckett, Uwe Johnson, Carlo Emilio Gadda, Nathalie Sarraute, Saul Bellow y Witold Gombrowicz. El segundo, Juan García Hortelano, Dacia Maraini, Jorge Semprún, Gisela Elsner y Stephen Schneck”.

En la segunda etapa, ya en 2011, y por impulso del editor Basilio Baltasar, el premio se dedicó a destacar trayectorias. La primera fue la de Carlos Fuentes, le seguirían Juan Goytisolo, Javier Marías, Enrique Vila-Matas y otros reconocidos escritores hasta llegar al premiado de este año, Gonçalo M. Tavares.

Una biblioteca universal de gran literatura

Ese es el título que el crítico de Cultura/s, Tino Pertierra, le ha puesto a su reseña del libro sobre la trayectoria del premio, que suma preámbulos escritos por Jorge Herralde, Antoine Gallimard y Basilio Baltasar, premio del que el editor Giulio Einaudi llegó a decir que pretendía ser el antiNobel, “o, mejor aún, como la superación del Nobel”. Efectivamente, impulsado por los editores Carlos Barral, Claude Gallimard y Einaudi, el premio quería ser referencia internacional para “reivindicar la defensa de una literatura de gran calidad”. Una excelencia estética custodiada por la independencia. “Y, por si había alguna duda,” argumenta Pertierra en su reseña, el primer fallo no admitía concesiones, Borges y Beckett: “Dos genios para una distinción conjunta. Distintos, pero no tan distantes. Talento puro y endiablado para poner letras arriba la literatura del siglo XX”.

El canon Formentor no es tanto hacer “desfilar a los premiados”, como establecer un diálogo entre los escritores, y así “colaboradores como Félix de Azúa, Jordi Gracia, Marta Rebón, Annie Ernaux, Valerie Miles, Jordi Amat, Jorge Volpi, Anna Caballé o Ramón Andrés, entre otros, se adentran en la obra ajena para hacerla propia (…) Se trata de colocar a los autores en el mosaico de la literatura contemporánea, se busca analizar su singularidad estética, se subraya su influencia a la hora de romper los corsés de la narrativa con el uso y disfrute de los misterios de la identidad y/o aceptando el reto de experimentación formal”, leemos en la citada reseña.

Y se señala, para que no se olvide, que cuando se habla del canon que establece dicho premio, “no se limita solo a los escritores, sino que también dirige el foco a quienes deciden qué literatura se debe preservar y potenciar. Así es: los editores. De ahí que el Formentor trascendiera la condición de premio para erigirse como uno de los proyectos editoriales más importantes e imaginativos del siglo XX, creando una comunidad literaria mundial”. 

Gonçalo M. Tavares: “Invento y fabulo para crear una metáfora sobre el mundo”

Gonçalo M. Tavares (F: Hreinn Gudlaugsson/Wikipedia)

Del ganador del Premio Formentor de este año se han publicado varias entrevistas en los últimos días en las que ha desgranado su visión de la literatura, de su obra, del momento histórico del mundo. Por la entrevista que publica El Cultural, realizada por Jaime Cedillo, nos enteramos, por ejemplo, que después de escribir una obra necesita olvidarse de ella, “a veces hasta ocho años”, antes de revisarla: “con un sentido crítico que me permite intervenir en él. El tiempo es un magnífico escultor que deja caer lo que no es importante”.

Y cuenta, a preguntas del entrevistador, que dentro de su capacidad de fabular siempre permanece pegado a la realidad, y por ello le gusta mucho “mirar por la ventana para captar la realidad”, pero a la vez defiende que “el arte y la escritura deben tener otra mirada. Una mirada que empieza por la ventana, pero continúa con la imaginación”. Una imaginación que, ya desde niño, le permitía vencer el aburrimiento: “jugaba solo e intentaba crear, con la imaginación, situaciones que me hicieran olvidar el tedio. Fue la puerta para entrar en un mundo paralelo. Invento y fabulo para crear una metáfora sobre el mundo. Porque no quiero hablar de extraterrestres; quiero hablar de humanos, del miedo, de la violencia, del deseo”. 

En otra respuesta de la entrevista carga contra la división de la literatura en géneros: “Estoy contra los géneros  literarios, son formas de quitar la potencia del lenguaje. Cuando hablamos, por ejemplo, de poesía frente a ensayo, estamos diciendo que la poesía no puede pensar y que el ensayo es para pensar, pero no para dar importancia al ritmo o sonido de las palabras. Y cuando hablamos de ficción o narrativa asumimos que no es para pensar…”  Y aboga por trazar nuevos senderos: “Todos mis libros son muy distintos”.

Premios… y premios

Enrique Vila-Matas (F: Boston University/Wikipedia)

En los últimos día conocimos quien fueron los galardonados por dos premios muy distintos. En línea con el Formentor, el Nacional de las Letras Españolas, recayó en el escritor barcelonés Enrique Vila-Matas, que ya tiene en su haber, por cierto, el Formentor. Un premio este que concede el Ministerio de Cultura que viene a reconocer, según la nota hecha pública por el jurado, “su influencia decisiva en la narrativa contemporánea, su aportación a la tradición borgiana en lengua española, así como por una originalidad formal y fidelidad al espíritu metaficcional de Cervantes desde una dilatada y ejemplar trayectoria”.

Se hace eco de esta concesión el coordinador del suplemento Abril, Álex Sàlmon, que escribe en su columna semanal sobre el premiado al que define como  “ verso libre que de joven tenía previsto convertirse en un escritor maldito y de pocas ventas”, que pensaba que sus obras eran excepcionales, pero nadie iba a percatarse. Pues mira por dónde, añadimos desde el Patio, ha habido un jurado que ha hecho justicia, que ¡se ha percatado!

Estamos de acuerdo con Sálmon en que existen pocos escritores vivos con “una obra tan precisa a la hora de componer un corpus literario personal, intransferible, único y tan amigo, aunque lo niegue, a eso que denominamos metaliteratura, que viene a ser convertir el hecho creativo de la escritura en su propio hecho, en su propia creación y en su propia escritura”.

El otro premio conocido recientemente ha sido el “millonario” Planeta, para el que el jurado ha distinguido a la millonaria en ventas Isabel Allende, que ha provocado todo un terremoto en el mundo editorial. 

Isabel Allende (Archivo Isabel Allende)

También en Abril, Rigoberta Cabello escribe en su columna lo que denomina “el culebrón Allende continúa”, en el que aprovecha para recordar que “en Penguin Random House, grupo editorial que llevaba publicando a Isabel Allende toda la vida de Dios, están algo más que molestos con la concesión del Premio Planeta a la autora de La casa de los espíritus”. Molestia devenida en enfado morrocotudo, dice. Y a la vez aventura que “el Planeta de la escritora chilena podría convertirse en el más vendido de la historia del galardón”. Y aporta algún dato, o casualidad/causalidad, que llama la atención: “Allende, que hasta hace bien poco pertenecía a la Agencia Balcells (en la que fuera casa de la Mamá Grande están que trinan con su ex-representada), tenga como agente a Johanna Castillo, que también representa a Samanta Schweblin, ganadora de la primera edición del Premio Aena de Narrativa, dotado, como el Planeta, con un millón de euros”.

Y, apelando a lo que le habrían contado algunas fuentes, afirma que “fue una operación que se le ofreció a Planeta, es decir, que la agente de Allende les dio el premio prácticamente hecho”, aunque otras fuentes consultadas no le confirman que fuera así. 

Se nos olvidaba decir que la obra ganadora del Planeta lleva por título La hora antes del alba, secuela, dicen, de La casa de los espíritus, y que estará en las librerías para su compra (¿masiva?) el próximo miércoles, día en el que será presentada por la escritora y presentadora de Tv Sonsoles Ónega en la mismísima sede de la RAE en Madrid, sede, por cierto en la que se acaba de presentar por parte de su director el primer diccionario digital. Lo cuenta en su portada Abc Cultural, y la noticia se acompaña con diversos artículos y entrevistas a algunos académicos que hablan sobre el proceso de admisión de nuevas palabras y las novedades en la presentación de las ya incluidas.

Nosotras, vosotros, ellos

Nosotras es el título de la novela de Vicente Luis Mora, un escritor “que se encuentra en muy buen momento creativo”, según el crítico de Abc Cultural J.M. Pozuelo Yvancos, que ya elogió su novela Centroeuropa, novela que en su traducción aspira al Booker este año. 

Vicente Luis Mora (F: Francisco J Sánchez Montalbán)

Nosotras, explica en la reseña, y por eso la traemos a colación para cerrar esta entrega,  “es una sátira llena de humor suficientemente corrosivo del mundo editorial español”. Lo hace a través de un personaje, una joven escritora de una segunda novela, que tras el éxito de la primera, acude a Barcelona un día 23 de abril, Sant Jordi, “para firmar ejemplares en varias casetas y librerías concertadas por su editora (…) a quien pasa todo el día persiguiendo para hablar con ella”.

La escritora conoce a otros miembros de la editorial donde publica, “como la jefa de prensa, que le acompaña y muestra la enorme labor que una pléyade de secundarios realiza a tiempo parcial para que la comunicación de la editorial funcione. Por supuesto, ni la editora ni los de prensa han leído la novela promocionada. Todo es un tablado de teatro en el que hay que estar para sostener alguna presencia y lograr que quizá se fijen en una”. 

Una radiografía la que traza Mora del mundo que rodea a una editorial de prestigio bastante demoledora, dice Pozuelo Yvancos: “Brillan con especial lucidez las concesiones que una escritora joven tiene que hacer para sacar cabeza en tal mundo, y darse por contenta si logra haber firmado medio centenar de ejemplares, tras ir de caseta en caseta, compartiendo experiencia con (otra) escritora mediocre de éxito, cuya cola de peticionarios de firma sí es crecida”. 

Una ficción para recrear, parece, un ecosistema muy real.

                                                                                                                  E. Huilson

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