Semanario Cultural

Pérez-Reverte y Colum McCann, reseña que algo queda

“Resulta una especie de enigma literario cómo, a primera vista, Twist de Colum McCann (Dublín, 1965) parece una novela narrativamente desordenada, con subtramas que se desarrollan y se abandonan, y cabos sueltos sin resolver. Pero las partes no son el todo. McCann, autor de seis novelas anteriores, entre ellas Que el vasto mundo siga girando, ganadora del Premio Nacional del Libro de Estados Unidos, sabe perfectamente lo que hace –cada frase parece colocada con seguridad– y, mediante diversos recursos narrativos, ha creado una obra a la vez enigmática y urgente”. Con este párrafo que hemos entrecomillado abre la reseña que escribió de la novela Sven Birkerts para la revista de libros de The New York Times, que esta semana reproduce El Cultural.

Otra. Escribe Santos Sanz Villanueva al comienzo de su reseña de la última, y recién publicada, novela de Pérez-Reverte para El Cultural: “La trama de La hipótesis más peligrosa suena a trampantojo que remite al consabido mundo imaginario de Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) en el que conviven aventura, acción, gusto por narrar, suspense y defensa de ciertos valores morales. El argumento refiere un conflicto dramático”.

Arturo Pérez Reverte (F: RTVE)

Y sobre la misma novela, J.M. Pozuelo en Abc Cultural, inicia la suya argumentando que “Nada define mejor a Arturo Pérez-Reverte, lo ha subrayado él mismo, que ser hijo del Mediterráneo. Aunque el mar de Homero siempre estuvo en su literatura y no haya novela suya en que no aparezca, de Gibraltar a Estambul, con corsarios o espías surcando el Adriático veneciano o la costa argelina. Pero el caso es que la literatura última suya, desde El italiano o El problema final hasta La isla de la mujer dormida, ocurre en el Mediterráneo de manera más acentuada. Lo que La hipótesis más peligrosa viene a decirnos es que el mar que navegó Odiseo es más que un escenario: es el mundo que nos ha hecho”.

He escogido estos tres ejemplos de primeras frases de reseñas literarias publicadas esta semana (podrían haber sido otras) para mostrar la variedad con la que se puede abordar la reseña de un libro, en este caso, de novelas. En la primera, la de Birkerts, en el comienzo se hace hincapié en la forma en que se ha estructurado la narración; en la segunda, las primeras líneas resumen la poética de la ficción perezrevertiana, mientras que en la tercera, hecha sobre la misma novela, el crítico la empieza aludiendo a la temática del autor, los temas que gustan a Pérez-Reverte. 

¿Reseña o crítica?

Hemos querido empezar nuestro resumen de esta semana profundizando un poco más en el carácter de la reseña pues, finalmente, es en lo que se apoyan estas páginas, y de paso contestar a aquellos lectores que se preguntan sobre cómo debe hacerse, o qué debe contener, una buena reseña. Utilizamos mejor este término, el de reseña, que el de crítica, pues vienen a decir los manuales que mientras en la reseña se resume la trama, se describe el género y los personajes, y se añade una opinión breve con pros y contras, la crítica profundiza más y analiza recursos estilísticos, la estructura, los símbolos, el contexto histórico y biográfico del autor, todo ello con mayor rigor teórico. No obstante, esto no es así categóricamente porque en la reseña se suele apreciar, aunque con brevedad, eso sí, algunos de esos temas en los que la crítica se demora. El destinatario de la reseña es el lector que busca información sobre si le apetecerá leer (y distraerse) o no una novela, mientras que el destinatario de la crítica es la propia comunidad académica o ese lector más interesado por el análisis literario.

Imprescindible leer el libro

Pierre Bayard (F: BaoChanTL)

Parece una perogrullada advertir que para hacer una correcta reseña hay que haber leído el libro (a ser posible con papel y lápiz para subrayar y tomar notas), pero no son pocas las reseñas que leemos en ocasiones en las que advertimos que se utilizan las propias palabras del lanzamiento editorial, cuatro datos de la biografía del autor y lo extraído de la lectura de unas pocas páginas. Por si quieren profundizar en ello, les recomendamos el ensayo de Pierre Bayard titulado Cómo hablar de los libros que no se han leído, en que, no sin cierto humor, anima a hablar sin vergüenza de ellos, comentar obviedades, leer parcialmente la obra o, mejor, no leer una línea e inventar anécdotas, atmósferas, personajes…

Cumplida la obligación de leer el libro, una buena reseña, además de darnos los datos elementales del autor y su obra, debe contener un resumen breve, sin spoilers, y breves comentarios sobre los personajes y su evolución, el estilo narrativo y los temas que aborda, como puede ser la identidad, el amor, la muerte, etc. Y debe explicar, si es que se recomienda su lectura, las razones para hacerlo, con un lenguaje claro y, en la medida de lo posible, a qué tipo de lector le puede interesar.

Pérez-Reverte, cada año una novela

Desde 2022, el creador de Alatriste publica por estas fechas una novela cada año. La crítica le viene tratando bien, con positivas reseñas. En las que citábamos al principio los elogios no faltan, el genio del autor no decae, parece, y la maestría se mantiene, vienen a decir. 

Los seguidores de la obra de este autor, que son muchos, no necesitan mucha recomendación pues suelen acudir fieles cada mes de octubre a la correspondiente librería a buscarlo. Pero para aquellos que no lo sean tanto, no dejaremos pasar un dato novedoso de esta nueva novela: el protagonismo del videojuego. Explica Pozuelo Yvancos en su reseña que “el elemento de inventiva más novedoso que incorpora La hipótesis más peligrosa es haber hecho que (los personajes principales, un padre y su hijo) compartan un mundo que el adolescente domina, pero que al padre no le es ajeno: los videojuegos, donde un joven de hoy se adentra en el aprendizaje de la ficción, de las historias que podrían funcionar como novelas, como ese videojuego denominado Telémakhós (por el hijo de Odiseo) que Cal Gadea (el hijo) está componiendo en su portátil durante la travesía” (en el barco del padre, con el que está enfrentado). Y concluye el reseñista afirmando que “Pérez-Reverte, consciente de que el futuro será visual y las historias creadas virtualmente, hace que este joven de dieciséis años sea portador en imágenes de aquello que viene siendo almendra de todo su imaginario como novelista: el juego. La ficción es un juego, como lo es la vida misma, un juego a muerte” (sic).

La reseña como creación literaria

Joe Hill (F: Colleen Sturtevant/Wikipedia)

No obstante, hay muchas maneras de enfocar una reseña, y entre ellas la de hacerlo con un estilo propio de escritor, como es el caso de Rodrigo Fresán, que escribe semanalmente en Abc Cultural reseñas sobre ficción del mundo anglosajón, principalmente de novelistas norteamericanos. Esta semana se ocupa de la novela Rey dolor, de Joe Hill, en la que lo primero que hace es recordar, para quien aún no estuviera al tanto, la filiación del autor: “El chiste perdió pronto su gracia y el truco se reveló enseguida: poco después de publicados los muy celebrados cuentos de Fantasmas (2005), se supo que Joe Hill no era otro que Joseph Hillström King, hijo de un tal Stephen King. Lo que estuvo muy bien. Porque de otro modo lo de Hill, de haberse perpetuado el alias, bien podría haber sido pronto denostado como la obra de un astuto pasticheur o de un reflejo y automático imitador”. 

Y a partir de este dato, conocido el parentesco, escribe: “Así, tratándose de sangre común y tinta compartida, todo el asunto podía ser entendido y hasta festejado como lo de un príncipe digno sucesor del rey. De ahí que, con el paso de los títulos, Hill siguiese escalando su propia colina junto al Everest que ya era su padre con modales modelo palo-astilla”, y rememora una serie de títulos en los que hay guiños de algunas obras del hijo a las del padre. 

Dice el crítico de Abc que, tras diez años sin publicar, Hill, de “endiablado talento”, ha escrito una “apetitosa” novela: “es un Big Mac Whopper Burger King del género. Un menú completo y XXL a la brasa –fundiendo a fuego lento terror y fantasy y romance y bromance– que no sólo es enorme en páginas, sino que viene con colosal dragón fáustico y bromista pesado que concederá dulces favores a cambio de amargos compromisos/sacrificios anuales”. 

Stephen King

Y además aventura un futuro exitoso a la narración en la que un monstruo atormenta a un grupo de colegiales (en sentido anglo) durante varias décadas y, (¡ahí va el avance!) “por supuesto, pronto, a lo largo de los episodios/temporadas que vayan a hacer falta en Netflix y alrededores”. 

Creo que se entiende lo que queríamos decir sobre una reseña de “estilo personal”, de estilo de escritor. ¡Oh!, ¿que aún no han caído? Pues ahí va otro párrafo donde presuntamente se nos cuenta la historia: “Y de algún modo, este monstruo los irá monstruificando a ellos: porque no hay riqueza que salga gratis. Y – nada es casual– el más protagónico de ellos (aunque todos, Colin y Allie y Gwen y los gemelos Donna y Donovan, están profunda y perfectamente delineados y vividos con una parsimonia y densidad que, posiblemente, impaciente un poco a lectores mal acostumbrados a una velocidad más superficial y a temblores más veloces, pero también más pasajeros) se llama Arthur. Y, sí, hay bastante de It (una novela de King, dato que les damos) aquí y un poco de la saga de La torre oscura y  22/11/63 (más novelas de King) y hasta un cameo-conversado del muy trumpiano Greg Stillson de La zona muerta (también es de King) en unos Estados Unidos cada vez más endemoniados y yéndose al infierno. Pero por encima de toda influencia genética arde el endiablado talento de Hill para construir su Gran Bestia; su pericia técnico-elíptica (…) y, digámoslo, la muy satisfactoria manera (punto débil del padre) en la que el hijo alcanza el clímax y cierra todo el asunto con inevitable confrontación final)”. Vale.

La novela tiene 960 páginas. “Y la pregunta inevitable es, claro, si Joe Hill consigue que el lector sostenga este libro casi insostenible (por su peso y por su volumen)”, se pregunta Fresán. Y se responde el mismo: “Sí”. ¿Por qué?, preguntamos nosotros.  Y responde Fresán: “Rey Dolor es una gran novela (de terror) americana y, fogosa, se pasa volando”. 

… y la reseña sigue, y habla de lo que publicará al año que viene, y si el hijo, “la astilla”, destronará un día al padre, “el palo”.

Otro modo de enfocar una reseña, qué duda cabe.

                                                                                                      E. Huilson

(Noticia para los que gustan del género de terror y la literatura de Mariana Enríquez: se ha publicado un ensayo, Conversación con la oscuridad. Teorías, intuiciones y escritura del miedo de la escritora argentina, en el que podrán leer su apuesta por “un terror que surge de los traumas históricos y sociopolíticos que asedian Latinoamérica”, pistas para un mejor conocimiento de su obra).  

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