Los poemas del patio

Canción de la margarita

Campo de margaritas, del artista contemporáneo ucraniano Vladyslav Durniev

Con su gran ojo, el sol
no ve lo que yo veo.
La luna, toda plata, orgullosa, pudiera
ocultarse igualmente en una nube.
Y al llegar primavera -¡oh, primavera!-
es la de un rey mi vida.
Echado entre los brotes de la hierba,
acecho a las muchachas bonitas en su paso.
Miro por los lugares donde no osara nadie
y se fijan mis ojos donde nadie los fija,
y si la noche viene,
me cantan los corderos una canción de cuna.

John Keats

Aventura y desventura del ojo humano

John Keats, como buen poeta romántico, nos lleva con este poema, ligero y alegre, a esa naturaleza que tan bien ayuda a representar las emociones humanas. Aquí es la primavera, que lo hace sentirse nada menos que un rey, celebrando la belleza simple de una margarita, el paso de las muchachas bonitas, hasta cantar la alegría de la existencia. Pero para que ello se cumpla, a modo de advertencia, dice: Miro por los lugares donde no osara nadie/ y se fijan mis ojos donde nadie los fija. Mirar, ahí está la clave, depositar la mirada y esperar para comprender que Con su gran ojo, el sol/ no ve lo que yo veo.

Mirar hacia lo que nos rodea, esa es la cuestión…*

A.S.

*En España, según un estudio realizado por ElectronicsHub, cada persona pasa cerca de un 35% de su tiempo diario mirando una pantalla. Casi 6 horas diarias. Teniendo en cuenta esta media, comprenderemos que al tiempo de pantalla laboralmente obligado de muchas personas se añade el que se desarrolla en el ámbito privado. Pareciese como si, lejos de acabar agotados tras la jornada laboral, dedicásemos también nuestro tiempo de ocio a la idéntica actividad. (extracto del artículo de Pablo Cerezal en la revista ethic)

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