Relatos con música

Sin palabras y en una sola toma

Escena de la película El Gran Dictador (1940)

Charles Chaplin acometió en 1939 la dirección de su primera película sonora, El gran dictador. Los tiempos convulsos por los que atravesaba Europa en aquella época le dieron pie para crear una historia que identificaba de forma clara y contundente la situación en la que se encontraba el Continente. En el centro de la diana, el causante de todos los desastres que sobrevolaban por los países europeos: Hitler, a quien Chaplin denominó en la cinta Hynkel.

Meredith Willson en 1967

Para componer la banda sonora del film, el director llamó a Meredith Wilson, compositor, músico, arreglista y escritor norteamericano. Wilson había sido miembro de la New York Philarminic Orchestra y había trabajado a las órdenes de Arturo Toscanini. Conocido en los ambientes de Broadway, Wilson era uno de los músicos más reputados del momento. 

Sin embargo, su trabajo quedó ensombrecido por las ideas que Chaplin aportó a la película, que poco o nada tuvieron que ver con la banda sonora original, compuesta por el músico norteamericano.

En primer lugar, una de las escenas más famosas es la que se ve al gran dictador jugando con un globo terráqueo en su despacho. El globo va y viene y pasa de la mano derecha a la izquierda, a la espalda y al pie de Hynkel, demostrándose así mismo que es el dueño del mundo y que el planeta está bajo su dominio. Para la escena, Chaplin decidió utilizar el preludio del acto I de la ópera Lohengrin, de Richard Wagner. De todos era conocida la admiración que el Führer sentía por el compositor alemán. Ahí estaba ese guiño malintencionado hacia las veleidades del dictador.

Johannes Brahms (1885/Luckhardt)

Pero, sin duda, la escena que ha pasado a la historia del cine es la de la barbería. El protagonista de El gran dictador, un barbero judío que tiene un extraordinario parecido físico con el tirano que domina el país, afeita a un cliente al son de la Danza Húngara número 5 de Brahms. Los movimientos de la navaja y su destreza y pericia a la hora de ir rasurándole, generan en el cliente un clima de temor y susto que se refleja en el rostro, embadurnado de jabón. Mientras, el barbero, con aire decidido y seguro de sus movimientos, ejecuta su trabajo de la forma más natural.

Cuenta Wilson que la academia de Hollywood le nominó como candidato al Óscar a la mejor banda sonora original. Y aseguró que él no era merecedor de tal reconocimiento, pues la verdadera originalidad  de la música que se escucha en la película había partido de las ideas de Chaplin. Y contó en una entrevista cómo se había fraguado la escena.

Se hizo en una sola toma. Primero, un ensayo de la escena se filmó usando un registro fonográfico para el cronometraje y poder marcar el ritmo y ayudar a Chaplin a actuar  de forma sincronizada con la música.

Tenían la certeza, decía Wilson, de que luego en el estudio de sonido se dividiría el material en fragmentos y se regrabaría la música con la orquesta del estudio al completo, ajustándola a todos los movimientos del barbero. Chaplin decidió grabar el ensayo por si algo resultara utilizable. Una vez en el estudio, y después de revisar toda la escena para hacerse una idea general, se planeó el trabajo de edición de manera meticulosa. 

Pero cuando Willson y su equipo repasaron lo que se había rodado como ensayo se quedaron de una pieza, congelados. Chaplin había clavado todos y cada uno de los movimientos con la música de Brahms, los había sincronizado instintivamente con su enorme talento histriónico. Había quedado perfecto, así que no hizo falta remontar la escena. Chaplin había logrado captar cada movimiento, y esa fue la primera y única toma de la escena, la que se utilizó en la película final. El resultado, compruébenlo ustedes mismos.

Gabriel Sánchez

Escena del Gran Dictador, donde Chaplin rasura la barba a un cliente al son de la Danza Húngara número 5 de Brahms:

Un comentario en «Sin palabras y en una sola toma»

  • Buenísimo lo de Chaplin en la barberia…, genial. No tenía ni idea que lo había clavado a la primera. Gracias Gabriel!

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