Elizabeth Catlett, pobre, mujer, negra y mexicana

La lucha contra el racismo, la educación en las comunidades rurales, los derechos civiles, de los trabajadores y de las mujeres. Estos fueron los referentes con los que desarrolló su obra la artista Elizabeth Catlett (1915-2012). Aunque sobran los motivos, ella decía que su arte respondía a su vida: era pobre, mujer, negra y mexicana. Una gran retrospectiva de su obra puede verse ahora en el Art Institute de Chicago, después de su paso por la National Gallery of Art de Washington. Ojalá la podamos ver en España.

Catlett, afro-estadounidense nacionalizada mexicana, fue muy consciente de las consecuencias de la pobreza y el racismo, acentuadas en las décadas de los treinta y los cuarenta del pasado siglo, seguramente su etapa de mayor madurez creativa. Nacida en Washington en 1915, nieta de esclavos liberados, estudió diseño, grabado y dibujo en la Universidad de Howard, una de las facultades históricamente negras. Habría que recordar que en aquel tiempo las instituciones de enseñanza superior en los EEUU vetaban las matrículas de estudiantes afroamericanos. Más tarde sigue estudios de Arte en la Universidad de Iowa, siendo la primera mujer negra que obtuvo la maestría de Bellas Artes. En esta Universidad llegó a ser profesora.
De Nueva York a México
En Chicago conoce a quien sería su primer marido, Charles White, y se mudan a Nueva York. Catlett da clases de arte en un College de Harlem, y mientras tanto recibe clases de escultura y de litografía. Mantiene contactos con poetas y otros artistas e intelectuales afroamericanos y activistas. Recién cumplidos los 31 años, recibe una beca de la Fundación Rosenwald, una fundación creada por el judío Julius Rosenwald que donó más de 70 millones de dólares -¡de la época!- a escuelas y universidades afroamericanas. La beca cambiará la vida de Catlett, ya que le permitirá elegir estudios y optará por Litografía en el famoso colectivo mexicano Taller de Gráfica Popular (TGP). Se traslada a vivir a México y allí conoce y se enamora, sin saber español, del también artista Francisco Mora, miembro del grupo TGP y con el que acabará compartiendo el resto de su vida. Catlett se implica personalmente en causas sociales, políticas, rurales y educativas mexicanas y proyectará ese espíritu combativo en todos sus trabajos.

Renuncia a la nacionalidad natal
Siguió estudiando en México en diferentes centros y universidades, principalmente trabajando la escultura, y en 1958 empieza a impartir clases en la Universidad Nacional Autónoma de México, la UNAM. Mientras cría a su familia (tuvo tres hijos) e imparte y recibe clases, no pierde de vista la lucha por los derechos de la comunidad negra en los Estados Unidos. «Siempre he querido que mi arte estuviera al servicio de las personas negras: que nos reflejara, que se conectara con nosotras, que nos estimulara, que nos hiciera conscientes de nuestro potencial», dijo en alguna ocasión.
Esta defensa de las comunidades afroamericanas y su posición política abiertamente de izquierdas, provocan que el Departamento de Estados Unidos la declare «extranjera indeseable». La respuesta de la artista es renunciar a la nacionalidad estadounidense y adoptar la mexicana. Se retira como docente en 1975 y se traslada a Cuernavaca donde seguirá trabajando en su obra y donde permanecerá hasta su fallecimiento en 2012.

Por el camino, Elizabeth Catlett deja innumerables creaciones: esculturas, grabados, pinturas, dibujos, litografías. Una autora muy versátil en la utilización de diferentes técnicas y materiales, pero muy centrada en los temas que le interesaron y que quedan reflejados en su obra: la injusticia, las mujeres afroamericanas y los derechos civiles. Siempre al lado de los desfavorecidos.
Ana A.
