El sur

Desde uno de tus patios haber mirado
las antiguas estrellas,
desde el banco de sombra haber mirado
esas luces dispersas,
que mi ignorancia no ha querido nombrar
ni ordenar en constelaciones,
haber sentido el círculo del agua
en el secreto aljibe,
el olor del jazmín y la madreselva,
el silencio del pájaro dormido,
el arco del zaguán, la humedad
—esas cosas, acaso, son el poema.
Jorge Luis Borges
El sur que llevamos dentro
El sur de este poema es el sur de Buenos Aires al que Borges acudía a deambular por sus arrabales, pero es a la vez su sur íntimo, personal, un espacio donde el patio, el zaguán y el aljibe, impregnado todo él por el olor a jazmín, le invitan a explorar dentro de sí mismo, y al poema.
¿Todos llevamos dentro un sur que visitar? Es ese espacio mítico que no está en ningún lugar, que nos encontramos allí cuando sentimos cómo el agua fluye o escuchamos atentamente el canto lejano de un pájaro, vemos volar una nube o perdemos la mirada por estrellas sin nombre, y todo ello cobra vida porque llena ese espacio abstracto, interior, el lugar donde lo que observamos no necesita ser ordenado por la razón y solo con sentirlo es suficiente. Acaso sea ese nuestro sur.
A.S.
