Los poemas del patio

Cántico doloroso al cubo de la basura

Paris Rubbish Bins, obra del pintor expresionista abstracto Ed Clark (Nueva Orleans 1926- Detroit 2019)

Tu curva humilde, forma silenciosa, 
le pone un triste anillo a la basura. 
En ti se hizo redonda la ternura, 
se hizo redonda, suave y dolorosa. 

Cada cosa que encierras, cada cosa 
tuvo esplendor, acaso hasta hermosura. 
Aquí de una naranja se aventura 
la herida piel que en el olvido posa. 

Aquí de una manzana verde y fría 
un resto llora zumo delicado  
entre un polvo que nubla su agonía. 

¡Oh!, viejo cubo sucio y resignado, 
desde tu corazón la pena envía 
el llanto de lo humilde y lo olvidado. 

Rafael Morales

La palabra que ensalza lo humilde
He aquí un bello ejemplo de cómo la palabra poética nos puede conmover incluso frente a un objeto tan humilde, y hasta feo, como es un cubo de basura. Para conseguirlo el poeta somete al prosaico cubo a un proceso de humanización (personificación, es el término utilizado en retórica). Una humanización que consigue asignándole sentimientos y cualidades humanas: humilde, llanto, resignado, corazón, etc., y utilizando términos cualitativos agradables para nombrarlo como suave, anillo, esplendor… con los que olvidamos el aspecto sucio e, incluso, el olor que emanaba. Y a la vez se sirve del humilde cubo y su contenido para hablarnos de la existencia y la preocupación ante el olvido y el paso del tiempo que siente el poeta, provocando nuestra compasión y animándonos a compartir su mirada.
Rafael Morales, autor de este poema, defendía que lo poético se puede encontrar en todas partes. Lo demostró en el poemario Cancionero del asfalto, en el que puso la mirada en personas, animales, vegetales y objetos sencillos, humildes, “despreciados e incluso feos y sin tradición poética, elementos que nunca han llegado a desaparecer del todo de lo que he escrito posteriormente”, solía decir.
Entre sus modelos, Morales tenía a tres poetas del Siglo de Oro, “una aspiración” que le acompañaría siempre y que resumió con estas palabras: “Decir con la belleza de Góngora, pensar con la hondura de Quevedo, sentir con la sensibilidad de Lope”, solía decir.

A.S.

NOTA: El último verso del segundo cuarteto, “la herida piel que en el olvido posa”, aparece en al menos dos versiones diferentes en otras publicaciones según hemos podido comprobar en búsquedas por la red. Una dice “su delicada cinta leve y rosa”, y la otra, “la herida piel silente y penumbrosa.”
La que hemos reproducido aquí está en el libro Lírica española de hoy, edición de José Luis Cano de CÁTEDRA Letras Hispánicas.


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