Una tonelada de mola mola

En ese longevo programa televisivo que pronto cumplirá un cuarto de siglo –sí, hablamos de Saber y ganar-, plantearon una de esas cuestiones que pican la curiosidad. Preguntaron por el significado mola mola. Pero, ¿qué diantres es un mola mola, así, repetido?

Un mola mola en el Acuario de la Bahía de Monterrey (California)

Se trata del mayor pez óseo del mundo. Un pez sin escamas cuyo aspecto es el de una gran cabeza con aletas. En lugar de cola tiene una especie de timón llamado clavus y su cuerpo está aplastado por los lados como si le hubieran estrujado con dos platillos.  Cosas raras de este pez. A diferencia de su tamaño, su cerebro es minúsculo. Un ejemplar de 200 kilos puede tener un cerebro del tamaño ¡de una nuez! Los riñones del pez, que son más grandes que su cerebro, se encuentran justo detrás de éste. Pueden desorientarse cuando se encuentran en aguas por debajo de los 12 grados. En ocasiones sube a la superficie y nada de lado… para tomar el sol. No es de extrañar que su nombre común en inglés sea sunfish (pez sol).

Atinando con el esperma

Lo que es más increíble es su ciclo vital. Las hembras liberan los huevos en el agua y son fertilizados externamente por el esperma de los machos. Así no es de extrañar que, para un final feliz, las mola mola sean capaces de producir hasta 300 millones de huevos (sí, 300 millones), más que cualquier otro vertebrado conocido.

Las larvas recién nacidas son diminutas, de unos 2,5mm de longitud. Para alcanzar su tamaño adulto se ha calculado que tienen que aumentar 60 millones de veces su tamaño original. Crecen a una velocidad vertiginosa. Pueden engordar un kilo al día. De hecho, un ejemplar con el que contaba el Acuario de la Bahía de Monterrey (California) aumentó su peso de 26 a 399 kilos en quince meses, a razón de más de 800 gramos por día. Para esa edad, el mola mola, también llamado pez luna, medía ya casi dos metros de longitud.

Población vulnerable

Nuestro pez habita en los mares tropicales y templados de todo el mundo y su población se ha ido reduciendo en los últimos 30 años. En la naturaleza, estos peces no tienen muchos depredadores, salvo los grandes tiburones, o las orcas y peces marinos que atacan a los más pequeños. Sin embargo, sí son víctimas accidentales de capturas y pesca y sufren el ensuciamiento de su hábitat. Confunden los plásticos con medusas, una de sus comidas preferidas, lo que tiene consecuencias fatales.

La Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza (UICN), que elabora su Lista Roja* de especies en peligro, ha catalogado al mola mola como especie vulnerable. Está, por tanto, en una situación de riesgo y es una especie amenazada.

Incidente en tierras de Bill Weasley y Fleur Delacour

No es un pez peligroso. El último percance conocido, y no grave, sucedió hace quince años en el suroeste del Reino Unido. Fue el 28 de agosto de 2005, cuando Andrew y Vivienne Grey, con sus hijos Owen, de 12 años, y Byron, de 4, salieron a pescar en su bote de 14 pies. Partieron de Little Haven, un pueblo de la Costa de Pembrokeshire.

Se encontraba la familia Grey tratando de pescar langostas, a unos 150 metros de la costa, cuando saltó sobre la barca  –y sobre el pequeño Byron- un bebé pez de un metro de largo que resultó ser un mola mola. Digo bebé porque estos peces pueden llegar a medir tres metros de largo y pesar más de una tonelada. Imagínense la mole del mola mola.

Susto mayúsculo, pero el niño, además del peso del animalito, solo sufrió cortes y rozaduras. Como estos peces suelen vivir en aguas cálidas y tropicales, la historia, por insólita, fue noticia en la prensa local.

Como curiosidad, añadiré que en estas costas de Pembrokeshire se rodaron varias escenas de la última película de Harry Potter. En sus playas se encontraba la casa escondida bajo el encantamiento de Fidelio a la que huyen Bill Weasley y Fleur Delacour. También se rodaron aquí escenas de Robin Hood (2010), el film de Ridley Scott. Y ya en la realidad, dicen que esas playas son las mejores para el surf de todo Gales. Algo vería nuestro mola  mola en ellas para llegar hasta allí desde tan lejos.

La pesca del cazador de elefantes W.N. MacMillan

Si hay una fotografía donde este animal impresiona, es la que fue tomada por Peter Victor Reyes en 1910 en la isla Santa Catalina, Costa de California. El “monstruoso” pez, decían las crónicas, fue capturado por William Northrop MacMillan, un americano millonario y aventurero, nacido en Saint Louis, Missouri (EEUU) en 1872.

Mola mola capturado en abril de 1910 en la isla Santa Catalina

En la fotografía, hoy a recaudo del Archivo de Fotografías de la Biblioteca del Congreso en Washington, se puede ver a nuestro pez, con un peso aproximado de 1.600 kilos, rodeado de niños y paisanos del lugar, aunque no distinguimos W.N. MacMillan en ella. Como curiosidad, fíjense en la pequeña que asoma por debajo de nuestro mola mola, ajena a su peso, y merecedora de un premio a la temeridad.

El “pescador” W.N. MacMillan (1872-1925) tiene su historia y no solo por la afinidad con el pez capturado: MacMillan era enorme también, pesaba más de 130 kilos, medía unos 2 metros de altura y 1,5 metros de circunferencia.

Además de su cuerpo, su vida fue la de un aventurero con un buen colchón económico: En 1901 se trasladó a África, después de haber probado suerte como ganadero en Nuevo México y como negociante en Londres.

Tras haber explorado y cazado en Sudán y Etiopía, llegó a Kenia en 1904, donde cuentan que se enamoró del país, compró una gran finca llamada Juja con montaña incluida, Kilima Mbogo, que en kishahili significa «montaña del búfalo”. Cuenta la leyenda que el presidente de EE UU, Theodore Roosevelt, fue su invitado en Juja y también fue su huésped Winston Churchill. Lo que menos “mola” de la historia es cómo les gustaba la caza mayor. Hoy, hablar de matar elefantes, hipopótamos, rinocerontes o leones da escalofríos solo de pensarlo.

Seguramente, cuando pescó a nuestro mola mola, MacMillan andaba de vacaciones por las Channel Islands y desconocía por completo que era una especie vulnerable.

VIRUMBRALES

*LA LISTA ROJA.

Estos son los criterios y categorías de una Lista Roja:

EX: Extinta

EW: Extinta en estado silvestre

CR: En peligro crítico

EN: En peligro

VU: Vunerable

NT: Casi amenazada

LC: Preocupación menor

También existen las categorías DD (Datos insuficientes para una clasificación rigurosa) y EN (Especie no evaluada en ninguna de las otras categorías).

EN 2019, la UICN actualizó su Lista Roja de especies en peligro de extinción y determinó que de las 105.732 especies que evaluó hay 28.338 que están amenazadas. Del total de especies en peligro, 873 ya están extintas, mientras que otras 73 lo están en su estado salvaje y solo sobreviven en cautiverio. Por otro lado, 6.127 especies están en Peligro Crítico, 9.754 en Peligro, 12.457 en estado Vulnerable (entre ellas, nuestro mola mola) y 6.435 son consideradas como Casi Amenazadas. Muchas, ¿verdad?

Aquí os dejamos un maravilloso vídeo de la BBC con nuestro pez en Galápagos.

4 comentarios en «Una tonelada de mola mola»

  • el 18 de febrero de 2021 a las 2:36 pm
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    Muy interesante, no tenía ni idea de la existencia de este pez

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  • el 21 de febrero de 2021 a las 5:40 am
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    Ya veo q lo de mola mazo no viene de éste! Pobrecito mio es feo de c…s!!
    En verdad lo conozco como pez luna y he visto varios y algunos heridos por hélice.🥲

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  • el 1 de marzo de 2021 a las 12:00 am
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    No estoy muy seguro pero creo que se puede ver en el Oceanografic de Valencia, o quizá en el Bioparc de Gijón.
    Si tenéis la oportunidad de verlo y coincide que él también os mira, aprovechad el momento. No parece que tenga un cerebro minúsculo el jodío.

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  • el 25 de abril de 2021 a las 8:22 am
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    La naturaleza no deja de sorprendernos! Me ha encantado saber de la existencia del mola mola a través vuestro.

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