Semanario Cultural

La crítica propulsa Orbital al estrellato

Tuvimos el presentimiento de que Orbital, la quinta novela de la británica Samantha Harvey, premio Booker 2024, sería una de las novedades más comentadas en estos primeros meses del año. Hace un par de semanas, leímos en El Cultural la reproducción de la crítica de Joshua Ferris publicada en el suplemento de libros del New York Times, donde afirmaba de manera tajante: “El libro es de una belleza deslumbrante”. Si bien, también avisaba de que carece prácticamente de argumento. Ninguna raza alienígena invade nada. Ningún planeta inteligente vuelve loca a la gente. La tecnología se comporta. Los astronautas son profesionales consumados. También Rodrigo Fresan, en Abc Cultural, elogia su calidad: “es una novela seria, aguda, grave y, por supuesto, ingrávida no por carácter sino por trama”.

Samantha Harvey (Wikipedia)

Ingrávida sí lo es, pues Orbital es una narración de astronautas, aunque no solo. La historia transcurre en una estación internacional espacial durante 24 horas; pero no exactamente un día, o al menos los seis astronautas no tienen claro que lo sean. “En esas 24 horas (a 17 500 millas por hora) ellos verán 16 anocheceres con sus 16 amaneceres” –cuenta Aloma Rodríguez en La Lectura–.  Harvey se instala en esa H metálica que describe como “suspendida sobre la Tierra”, en la que los tripulantes “van girando, cabeza frente a pies, cuatro astronautas y dos cosmonautas (…) Cada uno estará nueve meses más o menos, nueve meses de esta deriva ingrávida, nueve meses con la cabeza abotargada, nueve meses de esta vida en una lata de sardinas, nueve meses de este mirar embobados la Tierra, antes de volver al planeta que les espera, paciente, abajo”. 

Esos nueve meses dan para mucho: experimentar y vigilar en/con lo que hace o deshace a sus cuerpos. Pero también mucho tiempo para dedicar a su mente, mucho en qué pensar y por lo que desvelarse y con lo que soñar despiertos. Sueños que, en ocasiones, incluyen las pesadillas de quienes se saben privilegiados invitados al más frágil de los limbos. Fresán cita en su reseña como fuente de autoridad a uno de los más reputados críticos norteamericanos, James Wood, quien ha visto en Orbital una especie de “partículas radiactivas de una deriva ‘melvilleana” en la que no se persigue a la multisimbólica ballena porque los protagonistas de Orbital ya transmiten lo suyo desde las tripas de un leviatán de acero. “Buena mezcla, poderoso combustible para un libro engañosamente breve (pero no pequeño) y que, de algún modo, ya desde su condensado formato, se refiere al fondo de la cuestión: no somos más que granos de polvorienta arena estelar suspendidos en la inmensidad de lo que nos rodea sin siquiera molestarse en acorralarnos”. Y desde esa altura, añade el reseñista de Abc Cultural, los problemas terrenos se ven más bien abstractos. Para contarlo, el estilo muta de lo funcionalmente narrativo a una cierta abstracción modernista para que a los estacionados espaciales su lugar de origen ya no les parezca algo sólido sino más bien algo “fluido y lustroso”. Pues estos astronautas, cuatro hombres y dos mujeres tan juntos y tan a solas, que se saben casi máquinas pero que (…) no han podido evitar el portar equipaje extra de todo aquello que han dejado abajo, desde problemas familiares y parientes enfermos hasta dudas metafísicas. Todo ello, mientras manipulan microbios y ratones sabiéndose microscópicos conejillos de indias y, “aun cuando duermen, conscientes de la rotación de esos lechos desatendidos que dejaron en sus dormitorios terrenales”, concluye Fresán.

Crítica ingrávida

Visto el consenso en torno a la calidad de la obra de Harvey, nos llamó la atención que el escritor y crítico Alberto Olmos, desde su Mala fama (título genérico de sus columnas en El Confidencial) arremetiera contra Orbital tildándola de mala novela, y que, donde unos ven un estilo bello, detectara él “una cursilería implacable”, por ejemplo cuando describe el globo terráqueo. Olmos no oculta que críticos de los que valora su opinión han elogiado la novela de Harvey, de hecho los cita en su columna: “James Wood, que es un crítico literario maravilloso (lean Los mecanismos de la ficción), dice que Harvey en esta obra es `el Melville de los cielos´. Mark Haddon, autor de la obra maestra absoluta ya desde el título El curioso incidente del perro a medianoche, considera que es `una de las novelas más bellas que he leído en muchísimo tiempo´ (…) Max Porter lo resume bien: `Una carta de amor impresionante a la Tierra». Pero a él no le convenció. Dejemos a Olmos cultivando su “mala fama”, pero no sin antes dejar constancia de nuestro acuerdo respecto al elogio del libro de Wood Los mecanismos de la ficción, toda una guía para aprender a leer “mejor”. 

Y también a saber que no es tanto la trama lo que define a una buena novela como el estilo con que se cuenta y la capacidad de acercarse a la subjetividad de los personajes. La escritora uruguaya Fernanda Trías, que acaba de publicar la novela El monte de las furias, defiende en una entrevista que publica La Lectura esa idea: “Intento burlarme de esa idea de que si una novela no tiene trama es aburridísima y hay que tirarla a la basura. Me río de eso porque no creo en ello. Cuando quiero ver una historia con trama busco una serie de Netflix, pero contar una historia no es la función principal de la literatura”.  

Sobre la lectura de los españoles

Más de la mitad de los españoles se declara lector frecuente

La semana pasada conocíamos los datos del barómetro de “Hábitos de Lectura y Compra de Libros 2024”, del Ministerio de Cultura, del que lo que más se resaltó fue que la población joven es la más lectora del país. Según dicho barómetro, el 75,3% de las personas de entre 14 y 24 años lee libros en su tiempo libre, cifra que consolida su posición como el grupo más lector, con casi cinco puntos por encima del año pasado. Un aumento que ha sido generalizado: El 65,5% de la población mayor de 14 años declara que lee en su tiempo libre, seis puntos más respecto a 2017. Del total, un 51,2% se declara lector frecuente y un 14,3%, ocasional. De los que declaran no leer, buena parte dice que no lo hace por “falta de tiempo”. Pero son también muchos los que sacian mediante la visión de series televisivas sus necesidades de ficciones y entretenimiento.

Aclaremos que el citado barómetro se centra en si leemos o no, en cuándo, dónde, cómo y por qué lo hacemos, o sea, si leemos por la mañana, por la tarde o por la noche, en papel o en soporte digital (por cierto, se piratea mucho en digital), si leemos para entretenernos o con ánimo de formarnos; pero lo que no nos dice el barómetro es QUÉ libros leemos, y en consecuencia, qué autores son los más apreciados. 

De quién fiarse al comprar un libro: influencers y críticos

Sobre qué tipo de lectura frecuentan los españoles, el estudio más actual que hemos encontrado es el realizado por 40dB para la Cadena SER y El País, que examina los hábitos de lectura en España a través de distintas generaciones. El estudio, llevado a cabo entre el 29 y el 30 de octubre de 2024, se basa en 2.000 entrevistas realizadas online a una población de personas residentes en España mayores de 18 años, “con cuotas ajustadas por sexo, edad, comunidad autónoma, tamaño del hábitat y clase social, lo que garantiza una radiografía de los hábitos lectores en el país”, indican los autores del estudio.

De él se deduce que la llamada Generación Z (18-27 años) prefiere géneros visuales como el manga, los cómics y la poesía contemporánea, así como temas de ciencia ficción y fantasía, y que a la hora de escuchar recomendaciones son más receptivos a las redes sociales, los influencers y los podcasts. Curiosamente, y a pesar de tener una inclinación a lo digital, el 89,5% también lee libros en papel. Mientras, los Milennials (28-43 años) están en transición entre lo analógico y lo digital, con un fuerte uso de formatos electrónicos. A estos les gusta combinar géneros tradicionales como la novela histórica con temas fantásticos y de ciencia ficción.

Los encuestados de la llamada Generación X (44-59 años), en cuanto a gustos, se inclinan por géneros tradicionales: novelas históricas, biografías y temas políticos, con un mayor apego al formato impreso, y preferencia por libros físicos en el 92,3 % de los casos. Por último, los llamados Baby Boomers (60 años o más) prefieren géneros como la novela histórica, las biografías y las novelas policiacas. Así como ensayos de política, historia y geografía; son fieles al formato impreso, y valoran los clásicos y las obras de autores reconocidos, confiando en recomendaciones de amigos, familiares y libreros.

Un planeta en la mesilla

El estudio señala asimismo que los premios literarios juegan un papel importante en la elección de libros. De hecho, el libro que más se estaba leyendo en los días de la encuesta era Las hijas de la criada, de Sonsoles Ónega, que había obtenido el último premio Planeta. 

Por géneros, lo más frecuentado por los españoles es la novela contemporánea y clásica, seguida de los libros de cuentos y la novela gráfica. Menos lectores se acercan al ensayo y pocos a la poesía contemporánea, por señalar algunos datos relevantes. 

Carmen Laforet y Pío Baroja

Pero cómo ningún estudio es perfecto, este tampoco, y un buen ejemplo nos lo encontramos al ver el resultado al que dio lugar la pregunta ¿qué libro le cambió la vida? Pues sí, a mí también me pareció sospechoso que el más citado fuera El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de don Miguel de Cervantes, que no sólo fundó la novela moderna, sino que le sigue cambiando la vida a muchos españoles. No acaba ahí la sorpresa. Seguido de cerca, también cambiando vidas, está Julia Navarro con su última novela, Dime quién soy. Lo que nos lleva a preguntarnos cómo sería la vida que llevaban a los que se la cambió la lectura de esa novela. 

Por alguna razón que nos sería difícil explicar aquí y ahora, las respuestas más sinceras y coherentes a esta pregunta (un tanto disparatada, cierto) nos parecen aquellas que citaron las últimas novelas que aparecen en el ranking: Nada, de Carmen Laforet, y El árbol de la ciencia, de Baroja; aunque puede que sea por la condición de escéptico boomer de quien esto firma.

No era necesario realizar 2.000 encuestas para llegar a la conclusión de que Pérez Reverte es el campeón de ventas cuando hablamos de novelas en español. Entre los 10 libros más regalados, cuatro salieron del taller Pérez Reverte, seguido de Julia Navarro con dos. También Pérez Reverte es el más leído, según los encuestados, seguido por Almudena Grandes, Ruiz Zafón, María Dueñas, Julia Navarro, Javier Castillo, Santiago Posteguillo, Javier Marías, Juan Gómez Jurado y Carmen Mola. 

Una entrevista para terminar

Lorenzo G. Acebedo en una imagen de Iván Giménez publicada en el suplemento literario Abril

Al hilo de lo anterior, un escritor de éxito, pero sin rostro, pues utiliza el nombre de Lorenzo G. Acebedo como seudónimo, responde con ironía a la pregunta sobre si se arrepiente de escribir desde el anonimato, ahora que vende mucho, lo siguiente: “No sé si vender es bueno o malo para el ego de un escritor. Siempre he oído por ahí que vender mucho es de mal gusto, si se trata de novelas o poesía. Y sé de alguno que perdió a sus amigos letraheridos tras perpetrar, sin previo aviso, un best seller”. Acebedo es autor de dos novelas de notable éxito: La taberna de Silos y La Santa compaña, con un ficcionalizado Gonzalo de Berceo, como protagonista. “Es un monje observador, descreído, enamoradizo e interesado”. Lo describen como un Philip Marlowe de la Edad Media, escribe en Abril Inés Martín Rodrigo, autora de la entrevista. Como no es tan habitual el anonimato del escritor, el trabajar con seudónimo en esta época de márquetin continuado promocionando libros, era obligado preguntar al escritor el porqué de perseguir el anonimato. Y la respuesta del escritor sin rostro, antiguo monje que abandonó los hábitos por una mujer, da para un thriller: “Lo mío es muy peliculero, tanto que nadie me cree. No quiero encontrarme con cierta persona llamando a la puerta de casa y pidiéndome saldar unas cuentas que son más espirituales que materiales y que por tanto soy muy libre de no saldar. Intuyo que la cosa podría acabar muy mal, y no por mí, que he pasado página. Aunque estoy empezando a pensar que es extraño que no me haya localizado ya. Pido disculpas por no entrar en detalles de un conflicto en el que mi papel no es indigno, pero tampoco para andar presumiendo”. 

Nada más que añadir.

                                                                                                            E. Huilson

2 comentarios en «La crítica propulsa Orbital al estrellato»

  • Generacion Z de 18 a 27.
    Milennials de 26 a 43.
    Generación X de 44 a 59.
    Baby Boomers de mas de 60 y hasta q dure la vista…

    Gran frase final del escritor que huye de un enemigo…

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