Coplillas a la naranja

Hoy me comí una naranja
y quise hacerle un poema,
pero al ver, para mi asombro,
que, de tan jugoso tema,
no pocos han exprimido
su idea en busca del néctar,
cejé en mi empeño y pensé:
¿Qué decir que no se sepa?
¿Cómo describir mejor,
con más garbo y mejor letra,
que Jafaya, Lorca, Hernández
–¡don Félix Lope de Vega!–
la atardecida dulzura
de su carne lisonjera?
Cuidado con la naranja,
puede embrujar a cualquiera:
basta con darle un mordisco
para sentirse poeta.
Guillermo Sánchez Amador
