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Kiefer, mitología, filosofía y plomo

La impresionante Danaë, obra de Anselm Kiefer, en la última planta del Centro de Arte Hortensia Herrero

De aquel artista que con 24 años se fotografiaba con el uniforme militar de su padre y el saludo nazi en países que sufrieron la ocupación alemana para, en opinión de su profesor, el también artista Joseph Beuys, “aceptar el pasado”, al artista actual, con una obra monumental que ocupa paredes completas de los más importantes museos del mundo, han pasado más de cinco décadas, pero Anselm Kiefer (Donaueschingen, Alemania, 1945) mantiene intacta, o eso parece, aquella rebeldía creativa que le ha hecho acreedor de un reconocimiento internacional enorme y de ser considerado por muchos el artista vivo más importante del mundo.

De Londres a Valencia

La muerte y la doncella, otra de las obras de Kiefer que se exponen en Valencia

Conocí la obra de Kiefer en 2014, cuando la Royal Academy of Arts de Londres llevó a cabo una monumental exposición que recorría 40 años de la trayectoria del artista alemán. Colosal y extraordinaria, fue tal la impresión que nos dejó en la retina que coincidimos con The Times cuando leímos: “prepárense para quedar completamente cautivados”. Esculturas enormes de aviones derribados, campos devastados, escenas apocalípticas, lienzos abrumadores llenos de plomo que ocupaban espacios de más de cuatro por cinco metros…  La devastación de la II Guerra Mundial ha sido la materia con la que Kiefer ha trabajado, pero está igualmente interesado en la filosofía y la mitología. Y en el plomo, el material con el que más trabaja, junto con el acrílico, óleo, metal, madera, yeso, goma laca y pan de oro, entre otros.

Ahora, quince de sus obras más recientes pueden verse en el Centro de Arte Hortensia Herrera, en Valencia, hasta el próximo 25 de octubre. Y La Pedrera (Casa Milá), en Barcelona, acogerá a Kiefer en una muestra que abrirá sus puertas el 2 de octubre y permanecerá expuesta hasta el 24 de enero del 2027. Una excelente ocasión para acercarse a su obra.

El aeropuerto de Tempelhof y Dánae

Detalle de Danaë

Kiefer ha participado en la exposición de Valencia como comisario, junto a Javier Molins, y aunque no son los enormes formatos a los que nos tiene habituados, no hay que perder de vista el antiguo almacén, la Andana, en lo más alto del edificio, donde se encuentra la obra Danaë (2016-2021) que mide casi cuatro metros de largo, la obra más importante de toda la muestra. El título hace referencia al mito de Dánae, la princesa de Argos encerrada por su padre Acrisio para evitar la profecía según la cual la joven tendría un hijo que sería su asesino. La historia cuenta que Zeus se transformó en lluvia de oro para burlar el encierro y dejó embarazada a Dánae, quien dio a luz al héroe Perseo. Finalmente, el oráculo acabó cumpliéndose.

Anselm Kiéfer no lanza la lluvia dorada sobre una mujer sino sobre el enorme lienzo del aeropuerto de Tempelhof, pionero en los años 20 del siglo pasado y símbolo arquitectónico de la Alemania nazi, y símbolo después de la resistencia democrática durante el bloqueo soviético. La pesada carga de la historia, presente siempre en su obra.

El taller del pintor

El estudio del pintor, obra de 2016

Kiefer trabaja con lienzos enormes, añadiendo una capa sobre otra, demoliendo y reconstruyendo continuamente. “Es muy difícil terminar una obra porque mi idea del arte es un fluido, un río que siempre fluye”, ha dicho. En ocasiones deja las pinturas en el exterior, haga sol o lluvia, y deja que la obra siga un proceso desconocido.

Una de los cuadros expuestos en el Museo Hortensia Herrera es precisamente el que lleva por título Des Malers Atelier (El taller del pintor). En él aparece uno de los pabellones de cristal en La Ribaute, la antigua fábrica de seda que Kiefer compró en 1992, situada en Barjac (Francia). Allí fijó su estudio y su residencia y se paseaba en bicicleta entre sus enormes obras. Con los años se han construido sesenta pabellones en los que expone sus obras, túneles subterráneos que conectan los pabellones, varias torres de hormigón e invernaderos que acogen sus esculturas. «Barjac es un cuadro sobre el que trabajo constantemente», ha explicado. Hoy las 40 hectáreas de su residencia taller se han convertido en la Fundación Eschaton-Anselm Kiefer, abierta al público solo con visitas guiadas.

Las flores del mal

Detalle de Driade

Kiefer nació durante la guerra, y siendo bebé su madre y abuelos se protegían de los bombardeos acudiendo al bosque. Ese mundo está presente en su obra. Y una muestra es Dryad (Dríade), que nos lleva otra vez a la mitología donde las ninfas vivían ligadas a un árbol concreto y morían al morir este.  

Las flores del mal (2012)

Las flores también son una constante en su obra: “Florecen y, al momento, ya se puede ver su decadencia”. En la exposición de Valencia, la obra Böse Blumen (Las Flores del Mal), es un ejemplo de ello. Toma su nombre del conocido poema de Baudelaire. O el cuadro donde flores aplastadas simbolizan a los enamorados y que el artista realizó como homenaje al poeta medieval alemán Walther von der Vogelweide. O la obra Der Tod und das Mädchen (La muerte y la doncella), inspirada en la pieza musical del mismo nombre compuesta por Schubert.

Sus tonos son grisáceos, ocres, negros y parduscos. El plomo, uno de los materiales favoritos de Kiefer, también simboliza el peso de la historia.

Centro de Arte Hortensia Herrera

Tempesta, obra de Jaume Plensa concebida específicamente para el ábside del antiguo Palacio Valeriola

Ubicado en el antiguo palacio Valeriola, de Valencia, el Centro de Arte Hortensia Herrero abrió sus puertas en el centro de la ciudad hace ahora tres años de la mano de, como su nombre indica, Hortensia Herrero, vicepresidenta de Mercadona y coleccionista de arte. Es un edificio hermoso, cuya restauración y renovación, a cargo del estudio de su hija Amparo, ha durado cinco años, y alberga 17 salas en 3.500 metros cuadrados. Una maravilla a añadir a Valencia.

Quien no tiene casa ahora ya no se construirá ninguna, de Kiefer, de la colección particular de Hortensia Herrero

Además de las exposiciones temporales, como esta de Kiefer, el Centro cuenta con otras instalaciones fijas de artistas tan reconocidos como Cristina Iglesias, Jaume Plensa, Olafur Eliasson o Tomás Saraceno. También hay una instalación del recientemente fallecido pintor británico David Hockney. Una de las obras que se exponen de Kiefer, Wer jetzt kein Haus hat, baut sich keines mehr (Quien no tiene casa ahora, ya no se construirá ninguna) es también propiedad del museo.

Texto y fotos: Ana Amador

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