Tracey Emin, la intimidad como arte

La polémica obra de la artista británica Tracey Emin -algunos la adoran, otros la denostan- se puede ver en la Tate Modern de Londres hasta el próximo 31 de agosto en una gran muestra que recorre los 40 años de su vida artística. Toda su obra se inspira en sus experiencias íntimas y hacen especial referencia a su cuerpo y el sexo, las agresiones y los abortos sufridos en su juventud.
Emin (Londres, 1963) saltó a la fama en 1999 cuando su obra My bed (Mi cama) fue exhibida en la Tate Gallery y quedó finalista en los prestigiosos -también polémicos- premios Turner. My bed es una instalación que muestra una cama deshecha y rodeada de botellas de vodka, cajetillas, preservativos, ropa interior, manchas de la menstruación…, y representa el estado de la artista tras una depresión y pasar varios días sin comer ni beber, salvo alcohol, y sin poder salir de la habitación.
Mi vida, mi arte

My bed, incluida en la muestra de la Tate, levantó ampollas en su momento -y lo sigue haciendo hoy en día- entre los críticos. Mientras unos, como el crítico y editor Duncan Ballantyne Way la considera “una de las obras más conmovedoras del arte contemporáneo”, otros se burlaron y propusieron su propia cama al museo, como hizo su exnovio, el también artista Billy Childish. También recibió el primer Turnip Prize (Premio Nabo), creado para celebrar la obra más esperpéntica del año. El pintor y crítico español Antonio García Villarán, al que estimo, considera que su obra “no es buena ni anatómica ni compositivamente”, pero que tuvo la suerte de exhibirla en el lugar adecuado en el momento adecuado y desde entonces “se vende muy bien”.
Sea como fuere, la famosa Galería Saatchi compró la instalación un año más tarde, en 2000, por 150.000 libras esterlinas. Y en 2014 salió a subasta siendo adquirida por un coleccionista alemán por la nada desdeñable cifra de 3,2 millones de euros. Un dinero, por cierto, que ha servido para poner en marcha la Fundación Tracey Emin en Margate, localidad costera del condado de Kent donde vivió la artista, y que permite, durante más de un año, a una treintena de jóvenes aprender y desarrollar su talento en los talleres de la Fundación de manera gratuita.
Desasosiego

Tracey Emin, que representó a Gran Bretaña en la Bienal de Venecia de 2007 y ha ejercido como profesora en la Royal Academy of Arts, vuelca en el arte todas sus experiencias vitales e íntimas, como lo fueron una agresión sexual y dos abortos, experiencias ni felices ni agradables. Así, la exposición transmite desasosiego y te zambulle en una experiencia casi dolorosa.
La muestra se abre con sus primeros trabajos, como el titulado My Major Retrospective II (1982-1992). Son diminutas fotografías, montadas sobre tela cosida, que recrean las pinturas que Emin realizó en la escuela de arte y cuyos originales destruyó tras un aborto en 1990 y después de vivir un “suicidio emocional” y considerar que todo el arte que había creado hasta entonces “era un montón de basura y tenía que ser destruido inmediatamente”.
La artesanía de la manta

En esta antológica se pueden ver sus obras textiles, que empezó a realizar en 1993. Así lo explicaba en 2010: “Siempre las he llamado mantas. Al principio eran sin duda mantas, porque se hacían con la intención de colocarlas sobre una cama… La confección de colchas siempre se ha considerado una artesanía. Nunca se ha situado en el ámbito del arte elevado. Pero espero, y creo, que mi arte ha logrado cambiar algunas de estas concepciones. Siempre he tratado la confección de mis mantas más como si fuera pintura, en cuanto a la creación de capas y texturas”.
Máscara mortuoria

Emin, que actualmente vive y trabaja entre Londres, Margate, donde tiene su Fundación, y el sur de Francia, ha realizado también trabajos en bronce que se muestran en la exposición, principalmente, como toda su obra, figuras de mujer. Llama la atención la Máscara mortuoria (su propia máscara mortuoria), titulada The Last of my Kind, que la artista realizó a los 39 años, totalmente reconocible, produce escalofrío.
“El aniversario de mi aborto”
Su experiencia tras los abortos sufridos ocupan una parte importante de la exposición que incluye una película donde Emin explica cómo se siente una mujer al abortar: “Pensé que sería bastante útil porque muchas mujeres van a trabajar por la mañana, abortan por la tarde y vuelven al trabajo al día siguiente. Dicen que simplemente tuvieron unos dolores menstruales muy fuertes o algo así, y nunca le cuentan a nadie que han abortado. Y más adelante, eso les pasa factura”, se explica en la muestra. Y más adelante, añade: “cada 1 de mayo siempre pienso: Oh, hoy es mi aniversario. Es el aniversario de mi aborto. Y luego, en otoño, cuando veo todas las hojas en el suelo, siempre pienso: Oh, aquí es cuando habría tenido un bebé, en otoño. Este habría sido su cumpleaños”.

La muestra incluye fotografías, luminosos y lienzos de gran tamaño donde la figura femenina con una cara generalmente manchada y tachada ocupa todo el protagonismo. El rojo y el negro son determinantes. Podrá gustar o no, pero es una artista reconocida internacionalmente. Su obra Everyone I have Ever Slept With (“Todos con los que me he acostado alguna vez”), ha sido imitada en más de una ocasión. Se trataba de una tienda de campaña abierta con los nombres de todas las personas con las que alguna vez durmió, familiares en su infancia como su hermano mellizo, o novios o compañeros. La obra, que se guardaba en los almacenes de la galería Saatchi, junto con otras cien obras, fue pasto de las llamas en un incendio en mayo de 2004. Emin nunca quiso hacer una nueva copia. Genio y figura.
Texto y fotos: Ana Amador
