Lecturas

Una lectura de invierno

MIL OJOS ESCONDE LA NOCHE. 2. Cárcel de tinieblas – Juan Manuel de Prada

El sentimiento de culpa, el arrepentimiento y otras vigas maestras del credo cristiano informan en buena medida la segunda entrega de Mil ojos esconde la noche / Cárcel de tinieblas de Juan Manuel de Prada. Al igual que en la primera parte, de Prada exhibe una apabullante riqueza verbal en la que combina la terminología culta, científica y popular con la coprolalia más nauseabunda. Incluso diría que en esta ocasión se supera en escenas gorrinas. 

El protagonista narrador, el periodista falangista Fernando Navales, muda su chulería rayana en el matonismo por la duda y la zozobra. Y en ese cambio es fundamental el amor de una mujer. 

Buena parte del libro está dedicado a sus correrías junto al escritor César González Ruano. Era sabido y notorio que Ruanito, falso Marqués de Cagigal, había participado en negocios turbios en el París ocupado por los nazis, singularmente falsificación y tráfico de obras de arte y de documentos, en los que los perjudicados solían ser atribulados ciudadanos judíos que necesitaban escapar de esa cárcel de tinieblas. 

Juan Manuel de Prada adorna con atenuantes jocosos las tropelías de este “as” de las letras, que van mucho más allá de lo libertino y pornográfico. Algunos de los pasajes que se detallan en el libro sobre la detención e interrogatorio del perverso y pervertido Ruanito por la temible Gestapo quizá no sean plenamente ciertos, pero en cualquier caso hacen las delicias del lector y pueden acogerse al italianísimo aforismo: se non è vero, è ben trovato.

El final es sorprendente pero también previsible: según se acerca la derrota alemana se produce la desbandada de los pelotas y servilones del Tercer Reich y la España de Franco va a ser en muchos casos su último refugio.

Paco Pérez Galán

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