Fábula abulense

POEMAS
Pelábame el peluquero
las barbas con hidalguía,
cosa que, por su precio,
bien que lo merecía;
en dándole corte al vello,
torciéndose la cuchilla,
fuéme a parar el cuello
e hízose la sangría.
Suceso interesante
que, en corriendo el minutero,
vínole a hacer de guante
al cachondeo heredero.
Los bisnietos del barbero,
con sorna y tono elegante,
a todo buen caballero,
decimos con buen talante:
¿La barbería del pueblo?
¡Siga el reguero de sangre!
Guillermo Sánchez Amadoir
