Sobre cómo el poeta soñaba que le admiraban otros

POEMAS
Estaba el poeta comiendo,
sentado en su habitación,
emperador con pimientos
y un boniato respingón.
Absorto en sus pensamientos,
sabrosa cavilación,
figuraba frente a sí
la siguiente situación:
Caminaba por la calle
y se acercaba un señor
«Su poesía insuperable
no podría ser mejor»
Y se arrimaban las damas
sin esconder su rubor
«Ahora entiendo de verdad
por qué lo llaman amor»
Y le leía por tomos
gente pequeña y mayor
«Viva el poeta de todos»
Y el poeta: «Viva yo»
Estaba el pobre comiendo,
sentado en su habitación,
emperador con pimientos
y un boniato respingón.
Guillermo Sánchez Amador
