Cuando se vuelve realidad

Hace un par de meses cumplí 26 años. Veintiséis, sí. Me provocó cierta crisis existencial: ¿qué hago con mi vida? ¿Por qué pasa tan rápido el tiempo? ¿Qué hace esa cana en mi cabeza? Lo típico. 

Pensaba haberlo superado. Hablándolo con familia y amigos mayores que yo, se me pasó bastante la tontería. Podría decir incluso que me sentía joven de nuevo. 

Eso fue hasta hace un par de semanas, cuando mi amiga celebró su 26 cumpleaños. ¿Cómo voy a sentirme joven regalándole una olla exprés programable? Y lo peor de todo: le encantó. 

PAULA

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