Relatos con música

La verdadera oferta que no se pudo rechazar

Frank Sinatra

No recuerdo con certeza si la frase textual aparece en la novela El Padrino, de Mario Puzo, que leí hace muchos años (desde el punto de vista literario una obrita menor, discreta, según el parecer de quien suscribe estas líneas). Pero se ha hecho mundialmente célebre al aparecer en el guión de la película que llevó a Francis Ford Coppola a la más alta cima de la cinematografía de todos los tiempos. La pronuncia Michael Corleone durante la celebración de la boda de su hermana Conne. Kay le pregunta a Michael quién es ese extraño personaje que habla solo en un rincón. Se refería a Luca Brasi, un sicario de los Corleone, quien había sacado a un amigo de la familia, el cantante Johnny Fontane, de las garras de su jefe, un reconocido director de orquesta, haciéndole “una oferta que no pudo rechazar”. Y Michael le cuenta a continuación a Kay en qué consistía dicha oferta.

De todos es sabido que existen ciertas similitudes entre los personajes de ficción que aparecen en El Padrino con hechos y protagonistas reales de la vida norteamericana de la época en la que transcurre la acción. Como, por ejemplo, estos hechos.

Frank Sinatra y Nancy Barbato, con su hija Nancy

Frank Sinatra vivía una época de esplendor en 1940. Se había casado con Nancy Barbato, tenían una hija, y comenzaba a despuntar su carrera como vocalista. Rueda su primera película, Las Vegas nights, para la Paramount. Aparece poco y sólo cantando, por lo que cobra 15 míseros dólares. Pero esta aparición en pantalla le abre las puertas de uno de los teatros más célebres de Nueva York, el Paramount Theater, donde actúa con cierta frecuencia. Ese mismo año graba su primer disco junto a Tommy Dorsey, reconocido director de orquesta, cuya banda es una de las más reputadas del repertorio del swing. El disco lleva por título ‘Without a Song’ y es la cadena que une a Sinatra y Dorsey de tal forma que ambos firman un contrato de fidelidad. El cantante se convierte en el vocalista oficial de la orquesta de Tommy Dorsey. 

Tommy Dorsey y Frank Sinatra

Pero Sinatra, emborrachado de éxito, hace bolos por sí solo y en 1941 no hay teatro, emisora de radio o club nocturno que no cuente entre sus estrellas con la voz más popular de todos los Estados Unidos. Le incomoda a Sinatra pertenecer a un grupo y decide volar solo, máxime cuando en 1941 ha sido excluido del ejército, muy a pesar suyo, por padecer perforación de un tímpano. No puede alistarse para ir a la guerra. Y aprovecha esta circunstancia para seguir escalando en su carrera profesional de forma tan espectacular que la revista Bilboard le considera el mejor vocalista del momento, desbancando incluso a Bing Crosby. Comienza a grabar sus primeros discos en solitario con el sello RCA.

Con peso específico y personalidad propia, en 1942 Sinatra le dice a Dorsey que se va de la orquesta porque su carrera profesional en solitario ya ha comenzado. Un dato: pasa de cobrar 750 dólares semanales con la banda de swing a 25.000 dólares por actuación en solitario. Pero el trombonista se aferra al contrato y no le deja marchar. Teme que la ausencia del cantante perjudique el caché de la orquesta. En el tira y afloja, los dos llegan a un acuerdo: Sinatra abandonará la banda, pero le entregará a Dorsey la mitad de los ingresos brutos que reciba por sus actuaciones. Con tal de salir del atosigamiento que supone pertenecer a la orquesta de Tommy Dorsey, Sinatra acepta. Pero la voz se guarda una carta en la manga. 

Willie Moretti
Hank Sanicola

Su relación con los bajos fondos neoyorquinos le lleva hasta el mafioso Willie Moretti. Y es éste quien le hace una visita a Tommy Dorsey para que rompa ese absurdo acuerdo por el cual recibe la mitad de los ingresos de Sinatra. Es entonces cuando le hace la famosa “oferta que no podrá rechazar”: le pone una pistola en la cabeza para que haga trizas el contrato y la vinculación con el cantante quede definitivamente rota, como así sucedió. Hasta su muerte en 1951, Moretti se jactaba de este hecho y lo contaba a todo el que quería escucharlo. Pero Dorsey tenía otra versión: fueron dos sicarios de Hank Sanicola quienes le conminaron a que dejara libre al cantante. El trombonista no mencionó nunca que hubiera armas de por medio. Quédense con la versión que más les guste, protagonizadas ambas por los enviados de la cosa nostra

A Coppola le gustó más la primera. Y reconoció que Frank Sinatra le pidió que no diera tanta importancia a este hecho en el desarrollo del guión. Por eso fue minimizado y sólo se alude a él en unos pocos minutos, suficientes para que queden patentes las mañas que utiliza la  mafia para conseguir sus objetivos.

Epílogo: Tommy  Dorsey murió en 1956 de un reventón. Bueno, las biografías hablan que falleció “después de una copiosa comida”, que para el caso es lo mismo. 

En 1961 Frank Sinatra grabó un disco en homenaje a uno de los mejores directores de una banda de swing. Llevaba por título I remerber Tommy. Probablemente, la oferta que le hicieron para que pusiera voz a este disco tampoco la pudo rechazar.

GABRIEL SÁNCHEZ

Frank Sinatra y la Orquesta de Tommy Dorsey en la primera aparición de Sinatra en una película, Las Vegas Nights, donde solo se le ve cantando en una escena que es interrumpida por un trivial diálogo.

Tommy Dorsey y Frank Sinatra: The One I Love

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