Un febrero duro

Febrero acaba con tambores de una guerra que solo quiere el Putin del Kremlin y que nos tiene a todos en vilo y con el corazón encogido. En nuestro Patio, ajenos en su contenido a toda esta sinrazón y motivados por el lado positivo que mueve al ser humano, por su creatividad y su inteligencia orientada a un mundo mejor, seguimos apostando por sembrar pequeñas semillas que despierten la curiosidad, un buen acicate para la convivencia.

Así, este mes hemos aprendido, con Gabriel Sánchez, de dónde proceden algunos himnos que escuchamos y cantamos o tarareamos tan a menudo, como la sintonía de Eurovisión o la música que antecede a los partidos de la Champions. O los himnos nupciales. También disfrutamos volviendo a recordar las bandas sonoras que utilizó Stanley Kubrick en sus películas.

Y, como nos temíamos, hasta el rincón de Paula llegó la variante ómicron de esta pandemia que nos ha tocado vivir. Menos más que la televisión amenizó un poco esos días de cuarentena. Pero qué digo, nuestro personaje se apuntó a la telerrealidad y casi le da algo peor. Superado el covid y la telebasura, decidió organizarse y empezó a hacer listas para ello, pero de escribir las tareas a realizarlas parece que hay un largo camino por recorrer.

En música, @sanchificatus nos descubrió el jazz en estado puro con el disco Staying In Touch de la cantante danesa Sinne Eeg y el contrabajista Thomas Fonnesbaek. Una maravilla. Y nos recordó el que tal vez sea el mejor álbum de heavy metal para muchos, Screaming for Vengeance de la banda Judas Priest.

En febrero también iniciamos de la mano de Ana Amador un pequeño homenaje a las pintoras españolas, cuyas obras participarán en la 59 Bienal de Venecia. Maruja Mallo y Remedios Varo han sido las primeras, pero seguirán Josefa Tolrá, Georgina Houghton, que nació en las islas Canarias, June Crespo y Teresa Solar. Muy interesantes todas ellas, unidas en torno al lema elegido para la Bienal en honor a Leonora Carrington, La leche de los sueños.

Erin nos hizo sonreír de nuevo con Office Dog y su canto a la amistad a través de Nuria y Watson, sus nuevos amigos.

Y metidos en lecturas y literatura, Alfonso Sánchez volvía sobre Javier Marías y los escritores de brújula y escritores de mapa. Siguiendo ese paralelismo entre realidad y ficción, se preguntaba cómo nos guiamos en nuestra vida, si con brújula o con mapa. Y para que no desesperemos, nos daba las claves para sobrevivir al teatro o al arte que no entendemos recordando las palabras de Enrique Vila-Matas cuando dijo aquello de: “A mí en literatura sólo lo que me sorprende me interesa, diría que sólo me atrae lo que no acabo de entender de entrada”. 

Dicho esto, solo añadir que seguimos jugando en nuestro Patio aunque tengamos la mirada puesta en el horizonte, impotentes ante una guerra que, parafraseando a Shakespeare, es una historia contada por un idiota lleno de ruido y de furia.

El Patio

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