Telerrealidad

En mi casa estaba prohibida la telerrealidad. Siempre la llamamos telebasura. Haciendo zapping, si te despistabas y pasabas más de dos segundos en Telecinco, se clavaban en la nuca las miradas de juicio de mis padres

A mis veinticinco, mi única rebelión contra mis padres (que he oído en terapia que es necesaria) es ver horas y horas de telebasura. La Isla De Las Tentaciones, Love Island, Mujeres Ricas de Beverly Hills, Jugando Con Fuego: Brasil. Lo veo todo, como si me pagaran por ello. La que paga soy yo, tanto en suscripciones a plataformas de visionado online como en deterioro neuronal. 

Pero y lo que me gusta sentarme delante de la tele y ver a las mujeres más ricas de Beverly Hills pelearse porque la vecina insinuó que una de ellas era alcohólica, porque otra decidió arruinar una velada invitando a una médium que armó la de dios, porque otra rumorea sobre las infidelidades de la siguiente… Hipnotizante. 

Y qué decir de La Isla de las Tentaciones en la que parejas que en vez de cámaras necesitan años de terapia se ofrecen a arruinar su reputación para darnos a nosotros, los mortales, entretenimiento. 

Después de diez horas sin levantarme ni a hacer pis por fin dejo el ordenador. Me prometo a mi misma que mañana tendré cierto control, que escribiré una reflexión inteligente para justificar las horas de telerrealidad. 

Pues aquí estamos. 

PAULA 

2 comentarios en «Telerrealidad»

  • el 11 de febrero de 2022 a las 8:53 am
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    Pobres padres! siempre culpables de la mala educación de los hijos. Creo que sería más adecuado hablar de la necesidad de hacer una «crítica serena y muy ponderada» en lugar de «rebelarse» contra ellos. Ya se sabe que hacer de padres no se estudia. Un poco de piedad por favor.

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