La hermana silenciada

Fanny Mendelssohn, con 24 años, en un dibujo realizado por su esposo, el pintor Wilhelm Hensel (1829)

Los acordes de un piano rompían el silencio que se había establecido en el palacio de Buckingham aquella tarde veraniega de 1842. El eco se escapaba por los ventanales abiertos de la cámara de audiciones y su sonido llegaba hasta la calle. Sonaba una canción titulada “Italien”, la preferida de la Reina Victoria. El ejecutante, al frente del piano, nada más y nada menos que Félix Mendelssohn. El compositor alemán había sido llamado a palacio para complacer los gustos de la reina, pues le consideraba uno de los más grandes músicos de la época. Al finalizar el concierto, la reina Victoria felicitó al compositor.

-Mi enhorabuena, maestro. La pieza que más me ha gustado es esta que acaba de interpretar, Italien. Qué maravilla, qué sentida… Es usted un gran compositor.

Mendelsshon miró fijamente a Victoria. Al principio, turbado, no supo qué decir, cómo corresponder a los elogios que acababa de recibir. Pero, armado de valor y sinceridad, confesó la verdad:

-En realidad, señora, la canción no la he compuesto yo. Es obra de mi hermana Fanny.

Así se conoció una realidad, oculta para muchos entusiastas de la música en las salas europeas donde el nombre de Mendelssohn era sinónimo de calidad. El maestro tenía una hermana tan dotada para la composición, si no más, como el propio artista que paseaba con éxito su nombre por las más selectas salas de concierto del Viejo Continente.

Fanny Cacilie Mendelsshon había nacido en 1805 en el seno de una familia adinerada de la alta burguesía alemana. Su padre Abraham, banquero y filántropo, se había empeñado en dar una buena educación a sus cuatro hijos. Pero sobre todo se fijó en las aptitudes musicales de dos de ellos: Felix y Fanny quienes poseían unas dotes para la interpretación y la composición casi sobrenaturales. Ambos fueron encaminados a la formación musical.

Con el paso del tiempo, los caminos se distanciaron simplemente por la diferencia de sexo. Mientras Felix continuó con su carrera musical, comenzó a dirigir conciertos y a ofrecer actuaciones en público, Fanny tuvo que asumir su condición de mujer, quedarse en casa y aceptar la decisión paterna, quien le advirtió que la música sería para ella simplemente un “ornamento”. Su madre asumió la decisión paterna, a pesar de que había declarado en alguna ocasión que su hija había nacido con los dedos más impresionantes para interpretar las fugas de Bach.

Y así, mientras Felix comenzaba una carrera artística meteórica, Fanny fue dada en matrimonio a un pintor de la corte prusiana, Wilhelm Hensel y se instaló en Berlín, donde debió asumir su papel de esposa y madre de un hijo. Pero el marido, generoso donde los hubiera, tuvo el detalle de dejarla seguir tocando el piano y componiendo, eso sí, sólo para recitales privados a los que asistía un reducidísimo círculo de amistades. 

Los hermanos llegaron a un acuerdo: ella compondría y él firmaría con su nombre las obras, simplemente para que pudieran ser interpretadas en público. Grave error, pues todo el mundo pensaba que la pieza que estaba escuchando y que había sido firmada por Felix era, en verdad, obra del compositor. Ella, poco a poco, sucumbió en el ostracismo del anonimato. Y por más que le insistía a su hermano de que exhibiera sus partituras en público reclamando la verdadera autoría, Felix se resistía. Como mucho, la ayudó a organizar veladas musicales los domingos por la mañana para que los amigos pudieran admirar la obra de la virtuosa hermana. Pero todo de puertas adentro.

Mendelsshon visitó a Goethe en 1821 y entabló con el escritor una gran amistad. Fanny sentía envidia de los conocimientos que su hermano adquiriría con tan preciada amistad. Al final pudo conocer a Goethe en su casa unos años más tarde, como parte de un viaje que toda la familia realizó por Italia. 

Por fin, en 1838 se la pudo ver actuar en público. Interpretó el Concierto para piano número 1 de Felix Mendelssohn. Y, como si de una premonición se tratara, Fanny falleció de un ataque al corazón en el año 1847 mientras ensayaba la pieza compuesta por su hermano “Sonntagsmusiken”. Abatido por el fallecimiento de su hermana, Felix entró en una gran depresión y falleció seis meses después.

Fanny había publicado un año antes de su fallecimiento una compilación de toda su obra. En total, 466 piezas en su mayoría composiciones para piano y canciones. No se descarta que de su pluma salieran algunas más que fueron firmadas por su hermano y cuya autoría, verdadera autoría, haya desaparecido.

GABRIEL SÁNCHEZ

Obertura en Do Mayor, el único trabajo que Fanny Mendelssohn escribió para Orquesta. Dirige Mei-Ann Chen:

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