Camarón en Suiza… y los millones de Quincy Jones

Camarón y Quincy Jones

El próximo 6 de julio se cumplirán treinta años de un episodio que ilustra de manera cabal la fascinación que el flamenco ha provocado desde siempre a los músicos más destacados del mundo del jazz, del rock, a baladistas, etc.; una muestra de la universalidad, en definitiva, que atesora este arte nacido en la baja Andalucía hará ya casi tres siglos. La historia tiene dos protagonistas principales y un coro destacado de estrellas que hicieron posible una noche mágica. Los protagonistas fueron Quincy Jones, productor norteamericano, y Camarón de la Isla, cantaor; el resto del reparto lo conformaron Tomatito, El Pele, Charo Manzano, Moraito Chico…   Escenario: el Casino de Montreux, frente al lago Leman. Motivo: el festival de jazz que cada año se organiza en la ciudad suiza, que en 1991 iba a cumplir su 25 aniversario.  

La idea inicial de llevar a Camarón al festival de jazz fue del mítico promotor musical Pino Sagliocco, artífice de que en España actuaran en la década de los 80 grupos legendarios como los Rolling Stones o Queen, o artistas como Madonna, Elton John y Frank Zappa. Sagliocco, según contó en un reportaje publicado en El País hace tres años, con motivo de la puesta a la venta del disco con la actuación de Camarón en la ciudad suiza, sugirió al director del Festival, Claude Nobs, que incluyera en la edición del 25 aniversario a Camarón con su guitarrista habitual, Tomatito. Tras algunas dudas del director, se decide ir adelante, y ahí es donde entra en juego Quincy Jones, el productor del disco más vendido de todos los tiempos, el Thriller de Michael Jackson, un enamorado del flamenco, que ya tenía previsto asistir a Montreux acompañando a Miles Davis, que al enterarse de la presencia de los flamencos se ofreció a ser el presentador de la gala, cuyo título fue ‘Spain, where new music lives’ (España, donde vive la nueva música). 

Para ser justos, apuntemos que “La noche española” ya se había incorporado al festival de jazz de Montreux en 1984, cuando auspiciados por el ministerio de Cultura se celebró una edición pionera en la que participaron también flamencos de la talla de Paco de Lucía (que ya había actuado en solitario en 1978), Lole y Manuel y la familia Montoya, dejando una huella imborrable. 

Pero volvamos a 1991. Según figura en la base de datos del Festival, Camarón cantó aquel día por alegrías, tarantos, bulerías, tangos y fandangos. El público, entusiasmado, pidió a Camarón un bis y fue entonces cuando varios de los artistas que habían participado en la noche española, como El Pele, Moraito Chico y Charo Manzano se unieron a Camarón y Tomatito para acompañar los tangos de “Soy Gitano”.

De izquierda a derecha El Pele, Charo Manzano, Camarón, Tomatito y Moraíto Chico (Foto: Universal Music)

Por el flamencólogo Manuel Bohórquez, autor del programa de mano de aquella actuación, sabemos que Quincy Jones se había enamorado del cante de El Pele en la presentación previa del citado festival en Barcelona, donde estuvo en compañía del popular actor Eddie Murphy: “Todo parecía indicar que Quincy Jones iba a poner multimillonario al cantaor de Córdoba, pero al día siguiente, cuando Quincy escuchó cantar a Camarón se quedó prendado de él. Esa misma noche se corrió el rumor de que Jones quería comprar todos los derechos de su obra discográfica para reeditarla y distribuirla en Estados Unidos. Camarón preguntaba con insistencia que cuánto ganaría él, un poco en broma, y cuando le dijeron una cifra aproximada, de cientos de millones de pesetas, dijo, con aquella mueca dolorosa que tenía por sonrisa: ‘Bueno, eso está bien, pero habrá que hablarlo con La Chispa, ¿no?”. 

La Chispa, esposa de Camarón, no llegó a negociar los derechos con Jones, pero quedará para el recuerdo que un día el gran productor norteamericano le puso precio a la obra del cantaor. Aunque el genio de San Fernando ya mostraba signos de estar enfermo, aquel 6 de julio feliz nadie podía sospechar que justo un año después, el 2 de julio del 92, fallecería víctima de un cáncer de pulmón. Los asistentes al Festival de Montreux vieron aparecer a un Camarón demacrado, delgado, algo nervioso. Tomatito, serio, asustado ante la responsabilidad, empezó a tocar y José Monge Cruz empezó a cantar. Sólo necesitó cuarenta minutos para dejar para la historia una actuación memorable que ninguno de los asistentes olvidaría ya. Muchos años después, en 2018, se publicó un disco con aquella actuación, quizá la más importante que haya tenido el flamenco fuera de España.

ALFONSO SÁNCHEZ

Actuación de Camarón en el Festival de Jazz de Montreux 1991

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