Gorillaz – Gorillaz

Fuente de portada: Discogs

Este año se cumplen dos décadas del debut de Gorillaz, la primera agrupación musical que llevó el concepto de “virtual band” a través del formato videoclip a lo más alto de las listas comerciales.

Aunque en 1958 Ross Bagdasarian hubiera creado a Alvin y las Ardillas y en 1999 Madlib hubiera dado a luz a su álter ego extraterrestre Quasimoto, ambos utilizando voces “apitufadas”, fue en 2001 cuando Gorillaz dio el pelotazo con una banda a cuyos integrantes no podías pedirles un autógrafo por la calle. La idea surgió de las mentes del músico Damon Albarn –por entonces cantante de la banda de britpop Blur– y del ilustrador e historietista Jamie Hewlett.

Tomorrow Comes Today

La banda la forman cuatro personajes ficticios: 2-D, Murdoc Niccals, Russel Hobbs y Noodle. Voz, bajo, batería y guitarra respectivamente. Sin embargo, el sonido y la instrumentación del disco no depende exclusivamente de estos cuatro instrumentos y roles arquetípicos sino que se adentra en la amalgama de sonidos producidos en máquinas –inspirados en la cultura dub y los ambientes del trip-hop– e instrumentos “reales”. La audacia compositiva de Albarn a la hora de añadir el ingrediente pop otorgaba la chispa definitiva que hizo que Gorillaz corriera por los charts como la pólvora nada más sacar su single “Clint Eastwood” a la luz, la cual probablemente sea su canción más recordada. 

Clint Eastwood

La canción que inicia el disco, “Re-Hash”, es un buen ejemplo del sonido Gorillaz: una batería que bien podría estar en un disco de Nas combinada con una guitarra acústica más propia del pop británico que del rap sirviendo de instrumental para que la voz de Damon despliegue una enigmática letra sobre una melodía pegadiza. El álbum cuenta con 17 canciones –dos de las cuales son remixes de canciones del disco– en las que se palpa la libertad del multi-instrumentista a la hora de crear: el ambient se mezcla con el rock alternativo, a veces cercano al punk, y los grooves de baterías de rap con el pop sofisticado y minimalista inglés. 

Esa libertad creativa hace del disco un compendio un poco disparatado de estilos del que apenas quedan en la memoria colectiva los cinco primeros cortes. Sin embargo, es esa libertad la que llevó a Damon Albarn y a Jamie Hewlett a crear un producto audiovisual que dependería de su recepción como tal –es decir, en forma de videoclip– para su disfrute completo en una época en la que empezaba a intuirse que ese iba a ser el formato del futuro. Y el tiempo les ha dado la razón.

GUILLERMO S.A.

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19-2000

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