El mono Louis

La banda de Louis Prima’ durante la grabación de “I Wanna be like you» (Walt Disney Pictures)

Aquella historia le había enganchado desde que la leyó a petición de su amigo Robert Stevenson, con quien había trabajado en la elaboración de varios guiones para su productora. Las modas habían cambiado y las demandas del momento estaban muy alejadas de aquellas historias dulces, melosas, en las que siempre los buenos  triunfaban sobre los malos en idílicos paraísos, con animalitos torpes pero bonachones, felices practicando sus juegos inocentes. Los niños de estas nuevas generaciones ya no se lo creerían. La revolución había llegado a los estudios Disney en 1964 cuando la factoría fue capaz de combinar animación y realidad, en una apuesta arriesgada que se llamó Mary Poppins y que, contra todo pronóstico, consiguió cotas de éxito hasta entonces desconocidas. Ahora, había que volver a tentar a la suerte y embarcarse en un nuevo reto: defender los valores que preocupaban en aquel momento: el respeto por la naturaleza, la vida al aire libre, la libertad, la amistad por encima de todo, más allá de razas y etnias, un final abierto a la imaginación de cada cual y música, mucha música, la mejor música.

Disney encargó el guión de tan arriesgada apuesta nada menos que a cuatro de sus mejores guionistas: Larry Clemons, Ralph Wrigth, Ken Anderson y Vance Gerry. Se trataba que visualizaran para el cine de animación los personajes, entornos, paisajes, aventuras y epopeyas vividas por un niño llamado Mowgli en la selva de la India, tal y como lo concibió en 1894 el escritor Rudyar Kipling. Leed el libro, les dijo Disney, y a trabajar.

Para la música pensó en su compositor habitual, Terry Gilkyson. También el músico leyó la novela y le entregó al productor las partituras con las canciones que su lectura le había inspirado. Pero eran demasiado oscuras, tenían poca vida, eran… muy tradicionales. Si las modas habían cambiado en aquellos convulsos años 60, la música también. Y había que adaptar las melodías a las nuevas demandas musicales. Disney decidió entonces contar con la ayuda de los hermanos Sherman, Robert y Richard, los autores de la mayoría de las canciones que se escucharon en Mary Poppins. 

El productor les pidió sólo dos cosas: busquen lugares aterradores y compongan melodías divertidas y, por favor, no lean la novela. 

Los hermanos Sherman en el estudio de grabación junto a Louis Prima (Walt Disney Pictures)

A partir de esas premisas, los hermanos Sherman se pusieron manos a la obra con la ventaja que tiene vivir en la década de los 60. El rock and roll estuvo presente, por ejemplo, en la melodía que interpretan los buitres. Para darle verosimilitud a la escena, dibujantes y músicos llegaron a un acuerdo: los cuatro buitres debían ser Los Beatles y sus facciones debían tener cierto parecido con los músicos británicos, incluso en los cortes de pelo y el plumaje parecido a la vestimenta habitual. Hasta se llegó a contactar con el agente de los chicos de Liverpool para que interpretaran ellos mismos la canción. Problemas de calendario y agenda dieron al traste con la original idea que hubiera sido todo un acontecimiento. 

¿Y para el baile de los monos? Hacía falta una pieza de jazz. Ese “Quiero ser como tú” necesitaba movimiento, ritmo, solos de instrumentos fácilmente identificables, relacionar la escena con la alegría que producía a aquella panda de simios el secuestro, la posesión del niño que debía enseñarles los misterios del hombre. Y esa alegría era propia de uno de los músicos que triunfaba en aquella época en las salas de fiesta más prestigiosas. Su alegría, el desenfado con el que cantante y músicos que le acompañaban interpretaban sus canciones, sus letras pegadizas, su original estilo, eran el espejo en el que debían mirarse el orangután y sus secuaces para convencer al pequeño Mowgli a que atendiera sus peticiones. ¿Cómo se llamaría el jefe de la tribu? No sé. Lo dejaremos para más adelante. 

Los hermanos Sherman se fueron hasta Las Vegas, en uno de cuyos casinos actuaba Louis Prima, el intérprete de “Just a gigoló”, “Buona sera, signorina”, y tantos éxitos del momento. Prima era conocido como el rey de Swing. Le vieron actuar, tomaron nota de sus movimientos, le filmaron, estudiaron su voz: éste es nuestro hombre. Y le propusieron interpretar el “I wanna be like you” de la banda sonora original. Aceptó y no sólo puso la voz, sino que regaló a los dibujantes el contoneo del cuerpo de sus músicos en el escenario para inspirarse a la hora de realizar los dibujos de la famosa danza. ¿Cómo se llamará el orangután jefe de la tribu? Ya había respuesta: si Prima era el rey del swing, el mono sería el rey Louis. Así de fácil.

GABRIEL SÁNCHEZ

Louis Prima, rey del swing, aquí canta Justa a gigoló & I Ain’t Go Nobody

Un comentario en «El mono Louis»

  • el 13 de abril de 2021 a las 7:36 am
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    Brillante y cautivadora historia de un clásico del cine animado infantil.

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