Potingues

Todas las noches llevo a cabo mi rutina de cuidados faciales. El marketing funciona y yo soy adicta a los productos que prometen belleza de por vida. El sérum, mi pequeño lujo. 

Qué le voy a hacer, me gusta mimarme. Cuanto más resplandeciente esté la cara al acostarme, mejor. Mi novio se queja, y es que le deslumbro con tanto brillo. Él dice que no, que es que lo pringo todo.

Agua micelar, jabón de cara, ácido glicólico, escualano vegetal, retinoide, crema hidratante… Tanto potingue y ¿para qué? Para que acabe en la cara de mi novio. No sé yo, pero él va a tener una piel sanísima.

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