Aprendiendo a valorar lo sencillo

PAULA

Hace un par de años, si alguien me hubiese sugerido el yoga como herramienta o cura para cualquier mal físico o mental habría resoplado y fruncido el ceño.

El yoga no lo cura todo, ni pretende hacerlo. Pero, qué maravilla poder dedicarme veinte minutos, media hora a mí misma todos los días.

El yoga me ha enseñado que a veces lo que parece más fácil (véase figura 2) nos supone un gran esfuerzo. Hay que aprender el arte de estar y “no hacer nada”.

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